29 dic. 2010

El del final inesperado de un año impertinente.

Se me escapaban de las manos las últimas horas del Diciembre más mojado que mi mente podía recordar. Hablábamos de luces y de nada, tus sentimientos abrasivos quemaron las pocas cuerdas que habías conseguido que me ataran a ti. La lluvia, más copiosa si cabe que de costumbre, clarificó mi mar de dudas, limpió mis despropósitos y los dejó a punto. Entonces pude percibirlo; te cuelas en todas las canciones, eres un cabrón. Pero en el fondo, me caes bien. Debe ser por esto último que siento algo así como decepción.

¿Por dónde iba yo? Ah, si, por la lluvia. Es una pena lo de nuestro plan de Enero en la playa, me lo imaginaba atrapado en la comisura derecha de tu delirio más carnal. Y entonces sí que me daba igual que diluviase universalmente. Ahora me veo obligado a refugiarme en el letargo, o en la ya más que recurrente sinrazón más profunda, esperando desde mi hueco en el mundo que suene doce veces una campana y todo vuelva, en teoría, a empezar. Sí, lo sé, suena ridículo. Es lo que suelen llamar año nuevo. Veremos si este año TAMBIÉN viene con erótico resultado.

10 dic. 2010

El de pasear por la capital en Diciembre.

El sabor a sinrazón me envía en introspección horas atrás, recordando tantas cosas fugaces de mi estancia en Madrid. Así, hoy gobiernan mis reminiscencias más personales los besos nocturnos con alevosía por un embarrado Retiro, las caras de pimiento morrón y los biberones. Contrariedades aparte, todo sienta bien si está suficientemente capitalizado. Funerales con talco de por medio e intensos latidos desacompasados, los míos atenuados por la (escasa) carga moral. Y cómo no, fuertes abrazos a pepe grillo, la razón de la (escasa) coherencia que me resta. Madrid me acaba dando restos intensos, difíciles. Mi gozo en tu pozo, nuestras ganas, el porqué. Lo demás eran pactos de sinsentido y fuertes chorros de vinagre balsámico. No poder quedarme se suma a la lista de pesares, reuniéndose así con el tacto de la pana, tan suave y lineal que nunca esperarías asperezas. No quise buscarlas, pero ahí estaban, solo fue curiosidad. La (poco agradable) sorpresa de encontrarlas solo se compara a la rabia y el rencor que acumulo en el segundo cajón de mi mesilla de noche. Por suerte me guardé mil y un reproches que decidí tragar, y lo de llenar el cupo de mi lecho al máximo solo dejó claro el desacuerdo de intereses. Noches y kilómetros después me dormí en la sinfonía del letargo de amar, desolado, queriendo sentir el roce de tu ironía resbalando por mi mejilla. Que amargo despertar el de la soledad, cuán fuerte el delirio de mis anhelos. Vuelvo a sentirte pero en dospuntocero, sin rabias y con otros, muchos otros más. Echaba de menos escribir sobre ti, prepárame un milkshake y te cuento lo que le pasó a mi camiseta blanca con bolsillo en el pecho.

28 nov. 2010

El de a propósito de Houston.

Colgados como en las películas, compartiendo amores fugaces y saboreando cada efímero calentón invernal. Cuando el frío ya calaba hondo en nuestros huesos resquebrajados, intenté preguntarme si toda aquella fugacidad se me escapaba de las manos. Las dosis de sin razón aliñaban las noches calentando mi dormitorio y acompañando a mi desvelo, cada día más azul. Una fuerte ráfaga helada de una madrugada charra cualquiera me sorprendió una vez más cruzándome conmigo mismo en los alrededores de Puerta Zamora. Nada por lo que luchar, y aún sigo aquí, bailando por tí.

Sin embargo, colgado del frío viento venía colgado un cuento que ni yo mismo entiendo del todo. Pero que consiguió cambiarme la hora y me hizo entender que no existe el tiempo perdido. Que solo quienes quieren, pueden. Cántame una canción de cuna antes de que me duerma esta noche o quizá todo se desvanecerá entre las reminiscencias de mi subconsciente incontrolado.

23 nov. 2010

El de las cosas que molan.

Saltar, gritar, correr, cantar. Como un loco, hasta bailar, subirse a los bancos, fumar por las calles en noches de invierno. Loquear, reír sin parar hasta que duelen las costillas, beberme las nubes en las noches de maniobras de escapismo. Que me traigan el cola-cao calentito a la cama y me arropen, que apaguen la luz y entornen la puerta antes de irse. Las tardes de café y conversación agradable, las noches de pinchos por Van Dyck y la música a todo volumen. El silencio de un dulce despertar, el lado frío de la almohada. Su sonrisa de bicho, picarona y satisfecha. Las horas de musas y las tormentas. Los cuartos de hora interminables, las buenas acciones del día y los platos delicatessen. Hasta los post-it ocultos, el gato que mueve el brazo así, los baños de espuma y cerveza, y el té de mandarinas. Que suene el telefonillo, las navidades en verano, palomitas en cartón, que me quieran un montón, y así hasta ciento.

16 nov. 2010

El de la extraña ilusión de ser.

Algo se sentía diferente en casa; ya no estaban las secas, así que había cosas que tenía que hacer. Me dirigí al dormitorio a sumergirme en drama. Media hora después cerré la puerta del dormitorio tras de mí, dejando pegada en su sitio nuestra photofinish. Supongo que así son las cosas, tampoco se está tan mal aquí. Es hasta monótono, como volver a las andadas.

Ahora, tras haber dormido lo suficiente, ya va tocando darse una ducha de meteoros, que estamos como paralizados. Después, a sopesar. ¿Qué caerá esta noche? Puede que Inglorious Bastards en VO, puede que unos cosmopólitan, tal vez cita con el vecino, quizás... La vida no espera por nosotros, lo aprendí no hace mucho del chico que coleccionaba oportunidades y que acabó largándose con una de las mías. Claro que él, todavía no lo sabe. Y yo, sopesando. Siempre.

[Dejo un par de retratos de los días de lluvia y las noches de besos al fotógrafo aquí.]

12 nov. 2010

El de las patadas al contenedor.

Diversas desavenencias; las tuyas sin pena ni gloria aunque deplorables. Las mías, sabe dios. Me ví excluído del tema cuando fuiste tú quién me lo recomendó. Como fue una pena el día en que tus locuras se volvieron desavenencias. Debe ser todo cuestión de solvencia, y me cago en la puta (todos nosotros sabemos quién es más puta, sarcasmos aparte) y me vuelvo a cagar. En todo lo que haces cuando crees que ya no estoy, que ya me he ido, cuando me pides cosas. Las que ya no puedo darte por mucho que quiera, porque tú solo buscas estar bien, y yo busco más.

5 nov. 2010

El de la noche en que debería haber estado viajando y sus consecuencias.

¿Quién reharía su maleta porque su viaje se retrasase 24 horas? La respuesta es muy sencilla, solo alguien a quien esas 24 horas de espera le hayan cambiado el Norte y el sentido por completo. Olvidar conlleva a la ingenuidad, perdonar no es mi fuerte. No hasta que no reconozco mi culpa. ¿Porqué no la veo por ningún lado? En definitiva, ¿Cuál es la solución? Todavía no me he ido y ya estoy empezando a ver las consecuencias de mis primeras 24 horas fuera. Pues vaya. 

En menos de una hora comienza de nuevo un viaje hacia mis adentros. Para profundizar, valorar, darme cuenta de todo aprovechando la distancia. Tengo miedo de lo que puedas hacerme esta noche en mis pensamientos, me duele sentirme así de vulnerable. ¿Qué hago?

4 nov. 2010

El de las frases inconexas que para mí tenían sentido.

Deja que te coja, sin olvidar esos momentos más intimamente yonkies, de los mejores. Camarero, un vaso de leche bien fría con cacao mental, remuévalo con un no tan antiguo archienemigo y desayuno completito. Consumir preferentemente con croissant relleno de chocolate. El asunto de los temores, vaya por dios, yo nunca los vencí. Y por las noches, quitaremos pafuera las telarañas, que Halloween ya se acabó, que nuestras órbitas han vuelto a chocar, que todos salimos virando aleatoriamente del epicentro. Y punto. Jo, lo siento, me tengo que ir, serán solo unos días en casa.Y si podemos, de noche un ratito, justo justo antes de dormir, nos recordaremos el uno al otro, en nuestras cabecitas locas. Que me voy, que ya me he ido. Que ya he vuelto. Que sí, que sí, que a tu lado como un crío.  

Estreno apartado de música y de imágenes. Un par de temas objectivos y las fotos de la fiesta de Halloween en el Castillo de la Muerte, el hada de la Muerte y el (literal) "Marica del Siglo XVII"

31 oct. 2010

El del pequeño experimento sensorial.

Dicen que los labios se enriquecen con cada boca que besan, que en función del número de veces que hayan mantenido contacto irascible con otros labios, tendrán un tamaño, grosor y textura concretos. Y en verdad dicen tantas pamplinas que uno ya no sabe qué creer. El reloj no se detiene nunca, y no estamos como para fiarnos de lo que dicen sin tener pruebas sensoriales de ello. Experimentales, me refiero. De un tiempo a aquí escucho (incluso) más música (si cabe) que antes. Porque al final, lo único que nos queda son recuerdos hechos canciones, la música es lo último. La recopilo en listas a las que aprecio como si de réquiems se tratase, y que apenas cesan de sonar por todo mi apartamento. Siempre me ha gustado ponerle banda sonora a mi vida, y ahora también a tus labios. No sé si han crecido o engordado, mermado, cambiado. Solo sé que están en su punto justo. Y esas son mis únicas pruebas, las sensaciones.


En el fondo, es un poco SU CULPA.

26 oct. 2010

El del día en que te invité a dormir y no pudiste.

¿Dónde te has metido hoy? Creo haberte visto esta tarde en mi té de mandarinas, y te he imaginado enroscado en mi lengua con sabor a Chupa Chups de cereza relleno de chicle. Si me apuras, te he visto hasta en los Danone. Los vecinos no dejan de hacer ruidos, me voy a tumbar. A saborear, a la reminiscencia mental de tus locuras y más. Me gusta salir a la calle solo y de noche, de incursión, sin más abrigo que tu sonrisa cubriendo mis espaldas. Me gusta porque siempre vuelvo a casa con una moraleja; la de esta noche es que no tenemos remedio. Y al llegar un Cola-Cao calentito, que siempre reconforta. Esta noche haré zapping, ¿Tienes pensado salir en la tele?

25 oct. 2010

El del miedo a lo desconocido (Runaway)

De episodios piloto de mi vida y de la tuya, de como todo empezó cuando ni siquiera éramos capaces de verlo venir. El simple hecho de saber que no fui el único al que todo esto le pilló de imprevisto me despertó una mañana de Octubre con las ganas de. Escaleras por doquier y yo en descendencia a través de ellas. La vida se siente mucho más intensa cuando bajas a la calle con una sonrisa de idiota y sonríes a la gente, y hablas por los codos con camareras, tenderos y demás personal.

Durante aquellos días con sabor a final de mes, esperaba impaciente el momento de verlo precipitarse hacia la tierra como una bola de fuego procedente de quién-sabe-dónde. Y para endulzar mi espera, recibí noticias inesperadamente expectantes de la única persona que supo ayudarme en su día a afrontar los restos del naufragio, los restos que el Tornado había dejado tras de sí. Solo una palabra en mi mente, aquella que me acompañaba allá donde iba: Runaway, o el miedo a lo desconocido.

Así que decidido, me levanté de la cama con la intención de poner en orden una y mil cosas. He barrido unos cuantos monstruos de debajo de mi cama, y he cambiado las sábanas. Me pregunto a quién olerán esta vez.

21 oct. 2010

El de la siesta inoportuna.

Sobresalto en mi dormitorio con interjecciones múltiples. En estos días huele un poco a fantasmas del pasado, a miedos infantiles que te ponen en tu sitio, y a mañanas heridas. Como estas cosas que sabes que llegarán pero no ves el momento, y empiezas a ansiar. Que mis amigos nunca duermen. Y yo solo quiero que todo siga como hasta ahora por siempre. Momentos en la vida que merecen la pena, que te hacen entender que puedes conseguir lo que te propongas, que eres lo que piensas, y sientes lo que quieres. La vida nos sorprende viéndonos en el papel de quien un día se comportó con nosotros de una forma poco agradable. Y tomamos aire para asumir que nos hemos convertido en lo que no quisimos en nadie para nosotros. Una primera vez especial, una vez que no sabía tan a última como debía. Todo cambia, cambia nada. Que nadie cambie lo que soy.

14 oct. 2010

El del juego con un nombre graciosísimo.




Transcurría el tiempo por el salón de mi casa a cámara rápida, prácticamente podía ver como una cámara de vigilancia pasada en fast motion ridiculizaba cada uno de mis movimientos. Y sin embargo ni explicación aparente, me sentía plenamente lleno. Durante los primeros días de Octubre aprendí un juego que acerté en bautizar con un gracioso nombre que mejor, me guardaré para mí y mis adentros más metafóricos. Tampoco explicaré sus reglas porque lo único que se necesitaba eran astucia y moral, y algunos jugadores pecaron en la partida final de no cumplir los requisitos, o cuanto menos, de haberlos olvidado en sus casas. El asunto es cuestión es que aprender a salir victorioso de una partida como aquella merecía una celebración a la altura, y como no iba a ser menos, ya estaba yo pensando en homenajearme a mi manera. 

Desde entonces las noches sin aquel nutritivo snack que tanto disfruté no son lo mismo, mi dormitorio se ve más vacío que de costumbre y en mi cabeza la incertidumbre me plantea esta cuestión: ¿cuántas noches hacen falta para echar a los fantasmas y poder, al fin gritar que aunque no me lo esperaba llegaste puntual y entraste sin llamar? Casi tantas como para borrar de mi cabeza aquella noche en que me susurraste al oído qué era lo que más te apetecía en aquel momento, me respondo extasiado. 

Desde entonces, y aunque suene algo raro, no dejo de preguntarme cuál será la mejor manera de recuperar una bufanda. Eso y lo de "¿Habré perdido el rumbo?" cuya respuesta solo sabes tú.

Desde entonces, y hasta este preciso momento, se mezclan mi humo y el viento mientras creo verte pasar. Solo pienso en esperar, a que el viento se lleve mientras exhalo todas esas cosas que yo por mi parte, les he perdonado ya. 




4 oct. 2010

Solo quiero serlo.

La primera noche se vio fundida bajo un manto de nerviosismo. ¿Nervioso yo? ¿Porqué iba a estarlo? Lo de aquella noche no fue más que un instante y solo pasó en mi cabeza. Aunque si que sentía una cierta tención en el ambiente; las piezas iban recuperando sus posiciones iniciales, bienvenido de nuevo invierno y mis planes no fallan. Justo cuando empezaba a divagar en mi cabeza de un cuarto movimiento sísmico al que decidí dar el sobrenombre de Maremoto por razones más-que-obvias, volví a verme inmiscuido de lleno en la estrepitosa vida charra. En una muestra más de que lo ocurrido se hace pasado en un chasquido, decidí aprovechar las oportunidades que el destino me estaba brindando, dejando siempre claros unos puntos concretos.Todo eran ganas de intentar por esta vez, aunque el ambiente sabía a veneno. Ácido, corrosivo, pero tan tentativo y pecaminoso... En el fondo, todo estaba empezando con buen pie; todo.

Después, noches intangibles sucesivamente satisfactorias, otras tantas de cena para uno y película. Siempre he pensado que los paquetes de palomitas de microondas no contienen suficiente para dos, y siempre acabo estallando maíces con los dientes. Es, para mi, una de las 100 sensaciones más placenteras, junto al olor a canela, o el sentimiento del primer día de clase. El caso es que me sentía tan vivo y tan pleno que todavía no comprendía porqué.

23 sept. 2010

Septiembre (II)

Como hojas que danzan al viento así os recogerá el tiempo y os hará rodar, y rodar, y rodar...
Las ganas de volver a empezar y esta vez a lo grande podían conmigo. Mientras calculaba con los dedos de las manos, la mirada se me perdía entre el vaivén de cosas vistas, por ver, caóticas. Si me hubiesen preguntado hacia dónde iba durante aquellos días, hubiese respondido que aunque no lo sabía con certeza podía casi palparlo. A intervalos de lluvia y aparente calma y entre calada y calada, los días pasaban por mi erosionando mis ganas sin llegar a mermarlas. Aquel final de Septiembre tenía fuerza de por sí solo, y todos podíamos salir disparados en cualquier momento. -¿Qué es esto? - Me preguntaba mientras sentía temblar el suelo; -Oh, no, dime que esto no es algo sísmico.-

Vistas desde playas astrománticas me recordaban que en mi camino me quedaban demasiadas cosas por vivir hasta llegar hasta el punto que, por fin, conseguí fijar en mi cabeza. En mi barca solo hay hueco para quien quiere remar a mi ritmo.

16 sept. 2010

Septiembre

Miles de sentimientos contradictorios peleaban por hacerse con el control de mi estado de ánimo, y yo solo sabía seguir caminando hacia delante, sin pararme demasiado con ninguno de ellos para no salir peor parado. La vida se dedicó a darme lecciones de madurez cuando septiembre y su "oh dios mio" me rodeaban, así de sopetón. Yo me deleitaba a ritmo de blues en algún bar dejado de la mano de Dios, apurando un cigarrillo y alimentándome de una cuenta atrás que semejaba no acabar nunca. Me entretenía viéndome a mi mismo bajar corriendo por las escaleras desde un quinto piso lleno de disonancias rítmicas, pensando en que el surrealismo se había adueñado de mi vida desde la raíz. Por aquel entonces no cubría ni la mitad de mis necesidades primordiales, pero las sabía suplir para no darme cuenta. No demasiado. La vida a veces es mucho más simple sin tener en cuenta más variables de las estrictamente necesarias, y al aplicar esto a mis circunstancias lo volvía a poner todo patas arriba. Algo en mi cabeza no cesaba su grito desesperado, pidiendo atención primaria mientras las variables no cesaban sus movimientos imprevisibles. A mí todo aquello me volvía más loco de lo habitual; pero por alguna clase de suerte, algo en mí me obligaba una vez más a seguir adelante con lo que se pusiese en medio de mi camino hacia ninguna parte. Durante aquellos días, hubiese regalado hasta mis principios a cambio de una pequeña dosis de seguridad en mi mismo. Temblaban mis sentidos desde la primera vez que ingería líquido tras levantarme, y no cesaban hasta quedarme placenteramente dormido. Solo había algo que quería hacer, y era llegar a casa cuanto antes para tomar el último respiro. 





9 sept. 2010

Fruto seco.

Catorce minutos de intensidad después de tantos y tantos días con sabor a sin rumbo consiguieron definitivamente darme el respiro que necesitaba; si algo había de hacer, qué menos que intentar ponerle remedio. Sus palabras se tatuaron en mi hipotálamo una vez más, marcando los pasos que iba a seguir, convenciéndome de nuevo de que AQUELLO era lo que debía hacer. Da igual si esta vez AQUELLO no tenía nada que ver con la última vez que me lo recomendó, yo supe llamarle en un momento clave y él sorprenderme una vez más. Acto seguido decidí meterme en la ducha; aún no era demasiado tarde, y la dicha era cojonuda. Aunque por una razón o por otra, todavía no conocía tal dicha. Él tampoco, y es de suponer que cuando volvamos a vernos, tendré cosas más importantes que contarle. Simplemente han sido catorce minutos de auténticas nueces de macadamia, y me han encantado.

28 ago. 2010

Changes

Lo reconozco; tengo algo de miedo de la luz y del silencio, y por eso grito. No me suelo llevar bien con los animales, pero siempre hay excepciones que confirman las reglas. Las cosas a mi alrededor no dejaban de cambiar, cada vez surgían más caminos, yo me quedé a contemplarlo; me dormí en los laureles, me acerqué demasiado al campo de atracción. Y eso me hacía reír como hacía tiempo, y no quería parar. Despuntaban las primeras horas de otro domingo cualquiera, astromántico por supuesto. Dos aeroplanos saludándose de bar en bar, coincidiendo sus espejos. No pudieron ver que sus trayectorias se harían paralelas durante microsegundos. Juntos tomaron la carretera de la gravitación universal, contemplando cada rincón del universo que les rodeaba siempre desde el punto más alto. Luego nadie, luego nada. Y todo aquello se me hacía familiar, y me parecía que yo había vivido algo parecido. Los tiempos cambian; nosotros cambiamos con ellos. Las historias permanecen, como reminiscencia de que todavía existen emociones fuertes en este mundo. Yo, me dejaré llevar de nuevo.

18 ago. 2010

ANUNCIO DE TRINA

...He aquí (por fin) el anuncio que rodé con mis compañeros de 4º de Audiovisuales como proyecto. A mí me gusta el resultado final, todavía no lo había podido visionar hasta ayer! ¿Y a vosotros?

17 ago. 2010

Idas, venidas y vueltas.


Dicen que quien no arriesga, no gana. Por alguna extraña razón y sin yo saber porqué, algo en mi me impulsaba a retirar mis apuestas de la mesa, retrocediendo un saltito de cuando en vez. Mis pistas eran inconclusas y mi rastro, incalculable. Los primeros dias de Agosto me arrastraban en su interminable baile de fiesta, cruzando la estrecha línea que me separaba de las campanadas de la torre del reloj de aquella ciudad en la que, si soñaba, era con él. Entre anhelos y llamadas perdidas inesperadas de algunos a los que consideraba fuera de juego, me distraía con tal de no tener que responsabilizarme demasiado con nada. Las ganas de volver hacían ahora el trayecto opuesto al que solían llevar, y para no variar, esto lo dejaba todo del revés. El reloj avanzaba imparable, con el rumbo fijo hacia lo que una vez más acerté en llamar choque frontal. Esta vez triple.  


3 ago. 2010

Lunes de resaca múltiple.

Pasaban escasos minutos de media noche cuando creí notar tu presencia en mi habitación. Me levanté de la cama y asumí que echo de menos tu grandilocuencia, tus sonrisas furtivas y tus pantalones de pijama por dentro de los calcetines. Salí a la ventana a escuchar una canción que me recordase a tí, me encendí un cigarrillo y me pregunté seriamente porqué las cosas nunca salieron como preveíamos. Divagando entre recuerdos creí volver a notar tu presencia, y entonces me quedé embobado mirando a la luna; recordé que si el universo quiso que estuviésemos juntos, la reminiscencia de esos días será lo que haga de nosotros dos hombres que se quieren y se querrán a pesar de los pesares. Cómo echaba de menos la sensación de sentir mi cuerpo sumergido, casi tanto como, ahora que la tengo, te extraño a tí. Me conformo con las dosis de positivismo con toque romantinostálgico en días como hoy, de doble resaca física, mental y sentimental.


23 jul. 2010

Bedroom Fears


Sus piernas amordazaban mis sentidos, no tenía escapatoria y supe verlo desde el primer instante. Tras asumirlo, lo que restaba era contemplar hechizado como poco a poco iba poseyéndome, como si se tratase de un encantamiento. Bebía los vientos por ser el primero en quién pensase cada mañana, el último recuerdo de cada fatídico día de su vida. Las cartas sobre la mesa, claras y sin trampas; estábamos varados de lleno un juego de seducción y aquel era mi turno, o por lo menos así lo esperaba. Impredeciblemente blandió su lengua contra la mía callando con ella mis quejidos ahogados. Ambas se fundieron en el más ardiente de los besos, y la sensación de euforia y calentón recorrió mi cuerpo desde los pies hasta el último pelo de mi cabeza. Para entonces ya no había escapatoria, solo quedaba continuar la partida.



20 jul. 2010

La brisa marina despuntaba en el calendario los días de un verano que ya no sabía a cuenta atrás. Mientras todos se bañaban en el mar y poco antes de unirme a ellos, me preguntaba qué estaba pasando conmigo. Reía, buceaba, bailaba los palos del diablo y me quedaba haciendo el muerto sobre el Atlántico. No quería parar, o más bien no podía.  Cada oportunidad me sabía sin sentido o me resultaba poco rentable. No podía calcular mi siguiente movimiento hasta que no avanzaba y todo parecía un poco mundano. Durante aquel caluroso Julio nunca quise hacerte entender lo que te echaba de menos porque ni siquiera yo podía cuantificarlo. Y en vista de que había que "vivir juntos, morir solos" decidí que era el momento de espabilar. Prosiguió mi marcha al compás del ritmo veraniego en cuanto terminaron estas palabras.

6 jul. 2010

Windowpain

La melodía se me vino a la cabeza de súbito antes de alcanzar el meridiano exacto de nuestra conversación. Neones que rozan la piel y dolor destilado son dos de las sensaciones que me sugería aquel trágico ratito que nos estábamos dedicando, muy poco para contar demasiado. Ella me decía que ya no lloraba. Al otro lado del teléfono un par de lágrimas rondaban mis mejillas; una por el tiempo que no supe estar a su lado, otra de impotencia. Allí sentado al resguardo del viento marinero y de un implacable sol de 5 de la tarde perdí cualquier control sobre el habla, o lo que es lo mismo, las palabras. En su voz, a gritos se oía el llanto desesperado de cuanto todo está al revés. Una inquietante tranquilidad en ella se me hacía hasta aterrador, anticipando un grado de dureza. Ya no creía tanto en el potencial de su sonrisa, que antaño había sido anhelo de tantos. Todo apuntaba directamente a una conclusión: volvíamos a necesitarnos el uno al otro, pero esta vez cambiando los papeles. Sabía a impotencia la certeza de que en un tiempo se me haría imposible verla, y amargas las posibilidades.


29 jun. 2010

Inicios de verano

De forma lenta e ininterrumpida las sensaciones se sucedían como un lunes a un domingo. Divagando por los rincones de mi mente, intentaba aferrarme al último recuerdo cálido y húmedo en la cama hasta que llegase el siguiente; únicamente éste podía hacerme dejar de pensar en el anterior. Esa era la fuerza cíclica que gobernaba mis días, aunque los anhelos se intensificaba, más aún si cabe, al llegar la noche. Las posibilidades se sabían lejanas aunque certeras, y otra vez ese pensar. Era el momento de hacer algo, de encontrar algo. Y como cabía esperar, este algo no llega cuando lo buscas, sino cuando más desprevenido estás. Las madrugadas me sorprendían en pleno intento desesperado de aferrarme a sabe-dios-qué o quién. No me importaba, en el fondo sabía de sobra lo que andaba buscando tanto como sabía cuánto tardaría en aparecer: el tiempo que necesitase hasta rendirme. Mientras tanto, días de playa, noches de autosatisfacción, hogueras de San Juan y muchas cosas que recordar de fiestas que resultaban inolvidables.

14 jun. 2010

Tornado, Huracán, Terremoto.

Primero fue el tornado, arrasó mi mundo dejando tras de si devastadoras consecuencias. Al principio no pude verlo venir, y no quise reconocerlo; estaba cegado. Creo que fue ahí cuando todo comenzó, es decir, cuando las cosas por fin cambiaron, cuando abrí los ojos. Sonaba Love Is The End, todo parecía perdido, divagué mucho y giré con el compás que el tornado me había marcado, como dejándome llevar por las últimas corrientes de aire que dejó nuestra despedida final. Si el destino estaba escrito, el nuestro se redacto por separado, dejando diversos sinsabores a lo largo del tiempo, cada vez menos, espero. Como todo buen tornado, con él aprendí que en esta vida hay círculos viciosos que te absorben hacia su punto central, y que las personas no son nunca lo que parece. Me enseñó el respeto y el romanticismo que nunca antes había comprendido entre dos personas del mismo sexo. Luego, se fue. A girar a alguna otra parte, supongo.

Recuerdo luego una turbia recuperación, marcada por la influencia de los daños colaterales pero adulterada con las sagradas dosis sinrazón y el frenesí de la libertad sexual. Noches dispares, otros cuerpos y tactos. Cuando quise darme cuenta, estaba de nuevo metido de lleno entre fenómenos sísmicos y demás parafernalia. Llegaron entonces el huracán y sus locuras. No tan devastador, pero con él era imposible no darse cuenta de las reminiscencias del primero, tornado y huracán. Me parece que al final se acabaron haciendo amigos y todo. Y yo que me alegro. El cambio llegó con la oportunidad, huracán y yo éramos felices a ratos, que eran muchos. Y luego había muchas otras cosas, más allá de lo que cualquiera de los dos podía comprender por aquel entonces. Tiempo después de separarnos, hará más o menos un año, todavía dolían muchas cosas. Una noche de septiembre se nos convirtió en mañana tras meses sin vernos. Recuerdo que huracán me habló entonces de lo que estaba por llegar e intenté negarle la evidencia. Creo que se ven venir entre ellos.

La llegada del terremoto coincidió prácticamente con la marcha de su predecesor hacia el noreste.Tal como estaba previsto. Entre ambas borrascas, un despejado verano me sirvió para darme cuenta de muchas cosas. Durante esos meses me dieron clases de desconfianza, trampas y engaños. Y gracias a dios, suspendí. Disfruté sin complicarme demasiado los días, la verdad es que lo pasé cojonudo y cargué las pilas al máximo; sabía lo que estaba por llegar, esta vez creía estar preparado. Con el terremoto exploré el mundo del placer como nunca antes se había escrito. No dejaré de recalcar lo irascibles que eran nuestros cuerpos en contacto, y cuántas emociones se podían llegar a experimentar al mismo tiempo. Valores como compañerismo, devoción y constancia fueron la tónica dominante durante nuestra intensa convivencia. Aprendí que el amor tiene mil formas, y que mil cosas se llaman amor. Él las tenía prácticamente todas, quzá era demasiado para mí. Sin saber cómo ni porqué, los primeros descompases. Y sin apenas darnos cuenta, entendimos lo que nos había pasado cuando quizá ya era un poco tarde. Aunque no lo suficiente como para ser nosotros mismos, con nuestros más y nuestros menos, y saber seguir respetando todos y cada uno de nuestros dogmas. El tiempo se nos ha acabado, al menos por ahora. Supongo que este punto y final significa terminar otro capítulo.

10 jun. 2010

Two Parties Ending

Antropológicamente desganado, me entretenía jugando a proponer locuras. Algunas de ellas se cargan de morbo y ganas, y se llevan a cabo. Sabían las horas a esperanza, los párpados pesados por la carga consecuente. De forma semi inconsciente decía, jugaba, preveía. Y de repente todo, y te ves escogiendo y piensas ¡Qué putada! Y te escondes muy discretamente una carta.Y entonces el verano te sorprende con los pantalones por los tobillos y el resto del panorama. Luego nada. Luego te vas, o mejor dicho, vuelves. Mientras tanto, lo que surja.


7 jun. 2010

Nos faltaron empatía e ilusión a partes iguales. Nos centramos demasiado en otras cosas que nos hacían felices a corto plazo. Nuestro recuerdo del otro nos evocaba entre sábanas y sudor, donde los besos eran más apasionados y las sensaciones, imprevisibles. Fuera de éstas nos queríamos, pero algo se sentía fallido. Las más de mil pecas en el terreno de juego son de lo poco que queda hoy en día para numerar. De forma irrisoria, casi paulatina, empecé a notar que nos perdíamos aunque todo siguiese aparentemente igual. Cuando una mañana desperté a su lado comprendí que las tornas habían girado, que todo aquello que habíamos construido juntos no crecía; los tiempos cambiaron, y nosotros cambiamos con ellos. Comenzaron entonces a sobrar impactos, como sobró efusión a primera vista. Como sobraron las múltiples citas textuales. No supimos mantener una constancia, aquello empezaba a parecer competencia desleal.

Tiempo después extrañé nuestras pieles en contacto, el arder de nuestros roces irascibles. Más incluso de lo que esperaba. Te eché de menos a ti en todos y cada uno de los sentidos. Comprendí lo que significaba una pequeña pérdida y asimilé por fin que no tuvimos toda la culpa. Por aquel entonces solo quedaba saber levantarse y continuar disimulando los daños, que ya se sabían colaterales.






De amaneceres quebradizos y pasos constantes a ritmo de un domingo, cuanto menos, especial. Desde mi ventana del número 23 de Federico de Onis casi puede olerse la playa, suena el traqueteo de una cuenta atrás que sabe a salitre con un ansia casi delirante. Vuelve ese sentimiento de cambio latente, se puede contar con las manos el escaso intervalo que queda para la vuelta. Y podría cortar con tijeras el ambiente, desde luego. Tan solo queda resolver a una pregunta clave: ¿Y ahora, qué?

2 jun. 2010

Escondía mil deliciosas maneras de quemar el tiempo en el bolsillo interior de su cazadora de cuero. Cuando empezaron los días calurosos y el desenfreno acechaba en la esquina siguiente, decidió pasarse a las camisetas, dejando en casa la chupa y todo lo que sus bolsillos antes habían ofrecido. De todas maneras no era una apuesta segura, su pasado salía a relucir cada vez más, y con él suelto los demás estábamos a cubierto. Sus miradas furtivas de confianza repentina y sus vaqueros rotos se sentían a veces huidizos, como recordando las heridas internas que el tiempo todavía no le había curado. Creo que aquella era la razón principal por la que esas heridas no fueron curadas por mi saliva. No era alguien que no te dejase actuar, ni mucho menos, pero algo en él te mantenía alerta y te hacía no pegarte demasiado. Pero eso no quiere decir que no le tuviese un gran aprecio, tanto como para obviar mi instinto y tratarle como lo que más merecía entonces; un amigo.

31 may. 2010

La canción más fea del mundo

Bebía a intervalos de tres noches por semana, procurando que éstos cuadrasen consecutivos. Salía a bailar buscando el agotamiento, llegando a mi habitación sólo con fuerzas suficientes para desnudarme antes de cerrar los ojos. Me cruzaba conmigo mismo en el camino de vuelta a casa, atónito, que siempre coincidía con las primeras luces del día. Las noches sabían a soledad y a sinrazón en la medida de lo razonable; dolía notar media cama vacía. Los anhelos y pesadillas que amenazaban mis horas rara vez eran descargados. Prefería digerirlos para no sentirme más solo, para no sentirme peor. A veces hasta me identificaba con la gente que me miraba, sintiendo como podía a mirarme a mí mismo desde sus ojos, ajenos a todo lo que rondaba mi cabeza.



Hay que llamar a las cosas por su nombre; esto acabó en el momento en que empezó.

26 may. 2010

Salir del paso


Buscaba con empeño un solo matiz que me decantase ante una solución u otra planteándome un conflicto. Como simplicidad y complicidad se unen formando un cóctel homogéneo, es tan sencillo alcanzar la perfección si pones el empeño suficiente que luego siempre acabas olvidando que el empeño hay que mantenerlo, aumentarlo de forma gradual hasta conseguir una estabilidad, en otras palabras cuidarlo. Y viene la hostia cuando nos cruzamos con los primeros daños colaterales, la primera noche sin dormir o la preocupación y la agonía. Los celos, la pérdida de paciencia en demasiadas situaciones... cuando tienes la hostia delante estás suficientemente cegado por creerte que llevas la razón como para no verla venir. Te miras al espejo y piensas, ¿porqué no lo evité cuando pude?. Terminas por digerir tus errores, por y para ello te tomas tu tiempo y cuando quieres darte cuenta estás ante un reproche. ¿Reproches, aún encima? Es entonces cuando recurres a las dosis de sinrazón, al retorcido sabor de la soledad a pequeña escala, al arte contemplativo. Te cuesta entender que ya no queda tiempo, que la fugacidad está empezando a comerse a tu sombra. Te das cuenta de que no queda otra opción, vuelve a ser lo de siempre.
"Y una vez más asimilas, digieres, no te quedas parado, sobrevives; sales del paso".

25 may. 2010

Love Is The End

Esta vez fui yo quien se tumbó en la cama para poner las cosas en orden, descubriendo una vez más porqué nunca quise entrar en el juego. Porque no hay cosa más dolorosa que saberse perdedor de éste, porque nada jode más que sentirse tan destrozado. Nada me hace sentirme peor, me quita las ganas de todo, me deja sin fuerzas para intentar salir del paso.

24 may. 2010

Las consecuencias catastróficas de un Domingo Astromántico cualquiera

Al día siguiente se levantó pronto aunque luego volvió a acostarse. Se planteó tomarse la vida con calma, ir resolviendo sus problemas por tandas y con toda la tranquilidad del mundo. Se prometió a si mismo no alterarse y mantener un hilo de sencilla continuidad durante las horas de sol. Pero en cuanto éste se puso, se vio a sí mismo descargando toda la rabia contenida a golpes con todo lo que se interponía en su camino. Al ver el desastre que había causado se echó a llorar, se pensó a sí mismo como la frustración personificada. Entonces no le quedó otra opción que volver a desnudarse, todavía llorando por haber fallado a sus propuestas del día anterior en menos de 24 horas.

23 may. 2010

Domingos astrománticos

Abrió la puerta de su habitación y la cerró de un portazo. Acto seguido miró a su alrededor y encontró varios objetos sobre los que descargar su ira a base de golpes, pero entonces la parte racional de su persona le frenó ante la necesidad de hacerlo. En lugar de eso, se sentó en la cama, se quitó la camisa y sintió como la rabia contenida y la impotencia le hacían un nudo en el estómago. Antes de que esa sensación empezase a carcomer sus entrañas se levantó de un salto casi desesperado para abrir las ventanas de par en par. El tono grisáceo del cielo no sugería nada más que tristeza, que era precisamente de lo que estaba intentando huir. Desabrochó lentamente los botones de sus vaqueros negros. Fue entonces cuando lo escuchó; un trueno retumbó por toda la ciudad, y a éste le siguieron otros tantos. Allí sentado en la mesa, casi desnudo, quiso desaparecer por un rato. Agotado, desencajado por los acontecimientos de sus últimas semanas, sin apenas darse cuenta dirigió sus pasos hacia el baño y se metió en la ducha. El chorro de agua helada apenas le hizo reaccionar, por lo menos durante los primeros minutos. Cuando el frío había calado profundamente en sus huesos no pudo evitar reconocer lo perdido que estaba. A diferencia de otras veces, el siguiente paso a dar era para él una verdadera incógnita. A pesar de todo decidió no agravar más el asunto. O por decirlo de una manera más concisa, decidió una vez más dejar los problemas tras de sí, huyendo una vez más de éstos, que se juntaron a los anteriores y a los abuelos de los mismos. Al secarse se miró al espejo, y con un peine de púas finas trató de despejar su cara, peinando sus cabellos hacia atrás. Al salir del baño para cerrar las ventanas vio que el cielo había dado una tregua, que el sol luchaba por despejar los nubarrones. Desamparado ante semejante cúmulo de circunstancias adversas, se sentó en la cama, encendió un cigarrillo y dio un profundo trago a su jarra de agua, fría también. Y al hacerlo cerró los ojos apretando con todas sus fuerzas los párpados e intentó encontrar algo de lo que tirar para seguir hacia adelante.

20 may. 2010

Sabor a verano

Los años van pasando más rápido de lo que cualquiera de nosotros había llegado a pensar, y a todos nosotros nos pesan. Por alguna razón no he podido dejar de pensar en nosotros estos últimos días, y la verdad es que es mucho más complicado, si cabe, que nunca. A pesar de ello, y con días calurosos como el de hoy, qué mejor que ahogar las penas bien al fondo de una pinta Guiness y dejarse llevar. ¿Acaso esperabas algo más?

Por todo lo que no encuentro porque no he sabido bien donde buscar, por las cosas que aparecen cuando menos te lo esperas y las ganas de que algo ocurra. Por todas aquellas cosas que cuando consigo dejan de interesarme porque siempre aspiro a más, y por todas las que he dejado atrás en el camino. Por los sueños y anhelos más intimistas de mi existencia, y por mucho, mucho más que queda en el trasfondo de mi vida privada. Levantad vuestras copas y brindemos.

17 may. 2010

Tenderlies

La lentitud pesaba en los talones, que frenaban el avance del tiempo. Los días volvían llenarse de luz, las dosis de sinrazón escaseaban, o se desvanecían. Su sabor se notaba casi efímero en comparación con otros tiempos, épocas diferentes y no por ello mejores ni peores. Yo me animaba a base de salir a la calle y caminar hacia los siempre espectantes brazos de mi amiga Elena, que se quitaba los auriculares al mismo tiempo que yo mientras terminábamos de una bocanada sendos cigarrillos y nos dirigíamos la más cómplice de las miradas. En aquellos días en mi rostro había un repertorio de unas 30 sonrisas diferentes, algunas de ellas nuevas y totalmente desconocidas para mí. Muchas veces me daba cuenta y me sentía estúpido por sonreír de forma estúpida. Estupideces aparte, sobrellevaba mi existencia con el propósito de superar metas y conseguir nuevos objetivos. Pues como todo mortal, supongo. Todo sabía a rutina en esos días, a monónotonas cenas Atenea y a los ocasionales cigarrillos en horas monótonas como "El de después de comer" y todos sus primos. Y yo me sentía tranquilo porque todavía no había llegado lo peor. 


12 may. 2010

The Greatest


Hace unos meses tuve un sueño; empezó en verano, y en primavera ya se había terminado. Entre tanto, hubo tantas noches felices como días infelices; la mayoría transcurrieron entre estas cuatro paredes, en esta habitación. Todo prometía ser perfecto, las cosas pintaban genial. Y entonces una noche, la puerta se cerró, y el sueño se acabó.

11 may. 2010

Telephone.

Todavía estaba allí, y aunque mis ojos estaban prácticamente cerrados, mi mente seguía tramando. Apalancado en un sofá de cuero negro que no hacía sino refrescar mi espalda, pasadas las 07.30 de la mañana fue cuando por fin comprendí que aquel inesperado no iba a venir. Volví a abrir los ojos, a tiempo para ver el reloj marcar las 16:00. Todo parecía diferente, y en mi cabeza todavía sonaba una melodía. Me toqué la frente, estaba ardiendo, y me incorporé de la cama. La melodía seguía taladrando mi cabeza cuando quise entender que era el teléfono, que no había parado de sonar desde la última vez que mis ojos se habían cerrado. Una reconfortante sensación me hizo entender dónde estaba y qué coño hacía en aquella habitación. Entonces, el teléfono empezó a sonar de nuevo. Deja de llamar.

10 may. 2010

Escondiéndome de los errores que a la larga pasan factura, me encontraba sumiso ante la inminente realidad que se me echaba encima. El tiempo avanzaba imparable, los días, las horas, todo semejaba una especie de complot para vencer a mis ganas de seguir. A pesar de todo, una vez más me vi tomando decisiones precipitadas y contradictorias, encontrándome con las consecuencias de éstas en cuanto me descuidé. Nunca he tenido demasiada predilección por los choques frontales, pero tampoco he aprendido a esquivarlos, al menos hasta ahora. Lo que sí conseguí a base de presión en la toma de control de mi realidad fue a calar a los demás; el destino entonces me enseñó el verdadero significado e importancia de saber tener una buena cara de póquer, ya que la vida está hecha para los jugadores, los que tienen claro su objetivo y no se rinden sin alcanzarlo aunque fracasen una y mil veces en el intento. Está diseñada para aquellos a quienes no les importa caer porque ya han aprendido a levantarse por si mismos y de una sola pieza. Y aunque a veces soledad, tristeza o simplemente ansias de cambio nos conducen a través de días sombríos, grisáceos y fríos, son éstos los que deben servir como ejemplo de superación personal.
Toda una historia de complicidad escondida dentro de un paquete de cigarrillos Marlboro. Dos días sin probar bocado, suspiros madrileños que claman a gritos una tregua, y recuerdos que creí, quedaban años luz de aquí. Rompiendo los esquemas de cualquiera que intentase calcular mis movimientos, callejeé sin parar escapando no sé bien de qué. Del miedo a que las cosas no salgan bien de nuevo, supongo.


7 may. 2010

Desolation Road

Y como arrastrados por fuerzas mayores, la vida nos condujo a los cuatro por los alrededores de Charro City a explorar. Cámara en mano, estas son algunas de las mejores instantáneas que tomé en esa tarde.





4 may. 2010

F(L)S

Tenía quince años y no podía dejar de soñar. A veces quería volar, escaparme de donde me encontraba y alejarme lo más posible. Otras, deseaba con todas mis fuerzas desaparecer, hacerme invisible. Solo unas pocas, cuando estaba a solas y me disponía a la labor de pensar, en bajito soñaba con crecer, con convertirme por fin en esa persona que quería ser. Me sentía tan defraudado porque mis sueños no se cumplían...

Tiempo después, los meses que fueron quedando atrás empezaron a tener sentido, a tener una moraleja oculta. Empecé a leer entre líneas, a dejar de jugar a ser ingenuo como el resto, a empezar a ser más yo mismo. Es curioso, cuando uno empieza a actuar por su cuenta sin depender de nada ni de nadie se piensa a sí mismo ridículo, pero con el tiempo uno consigue sentirse natural y auténtico, diferente. Dejé el amor aparcado, decidí aprovechar el mundo terrenal. Y a veces, estas cosas pasan factura.

Y hablando de amor, me encanta esta nueva unión:

2 may. 2010

Otros cuentos

Estaba yo aquí de nuevo, sentado en la ventana y otros cuentos. Pensaba, entre otras cosas, a dónde han ido a parar las historias de amor verdadero y otros cuentos. Y quien dice cuentos dice historias, que son verdades en el fondo. Entonces se me dio por entrar en la bola de cristal de Tom Chaplin y tuve que ponerme unos calcetines grises porque con los pies fríos no se piensa bien. 

La cosa derivó, y siguió derivando, y me llevó un rato a bucear por el Támesis con muchos pensamientos bajo presión. Cuando quise darme cuenta, estaba recordando el día en que una gran amistad me enseñó que las canciones están cargadas de recuerdos. Pensé en toda esa gente a la que una sola canción le ha marcado una decisión en su vida y otros cuentos. Me acordé de cuando la vida era tan simple como eso, como para dejarse llevar por una melodía. Fumando todavía en la ventana y notando el aire en la cara me di cuenta de algo que todavía no quiero asumir y otros cuentos. La necesidad latente de un baño en el mar me suplicó entonces a gritos que me diese un respiro. 


Sentí el aire refrescar, y saliendo de la bola cristalina noté que estaba seco. Ninguno de mis dos chapuzones mentales había resultado del todo satisfactorio. En definitiva, y aunque todavía quede el Domingo por delante, no ha sido la mejor de las semanas. Pero a pesar de todo voy a sacar una sonrisa, aunque solo sea por poder pasar un rato Somewhere Only We Know y otros cuentos, o canciones, que contienen historias, que son verdades en el fondo.


29 abr. 2010

(OTRO) Jueves

Un jueves que llega sin tanto sol como el resto de la semana. Una visita inesperada de fin de semana que me da auténtico pavor. Una extraña sensación de desconcierto paralela a la realidad y ni una sola moneda en el bolsillo. ¿Qué está pasando? -Me pregunté sin obtener respuesta- ¿Esto es el principio de algo?


21 abr. 2010

Utópico.

Sentado en la ventana, descondensando pensamientos. Si cierro los ojos puedo ver fotogramas de una vida más feliz. Soles que brillan, carreras por la orilla de la playa, ese olor a vida que tiene el verano. Vuelvo a abrirlos, porque aquí abajo hay mucho más que eso. Hay algo que el ser humano inventó en el momento en el que decidió enfrentarse demasiado a la vida y a la razón. Más tarde pasarían a llamarlo "problemas" y a dedicar sus días a preocuparse por ellos. Algunos disfrutan enfrentándose a ellos, pero a mi me agota. Nunca se me irá de la cabeza la idea de que la vida primitiva a base de intercambios pero con una serie de medios es la mejor solución para la búsqueda de la felicidad. Empiezo a pensar que este respiro me está dejando un tanto utópico. Tal vez, si pudiese encontrar una isla perdida sin indicios de civilización...

17 abr. 2010



La responsabilidad pesa en mis párpados hasta impedirme la vista. Trato de evitar temas, me evado, no es el mejor momento. Pero no dejo de intentar ver el lado positivo, de desear que llegue el cambio para poder subirme al carro. La cuestión está en no desesperar, en sobrevivir.

14 abr. 2010

Entonces



Con solo observar por la ventana todo queda claro; Llueve a intervalos y eso es mala señal. O por lo menos para mí y mi estado de ánimo. Me quito la ropa hasta quedar completamente desnudo y sólo entonces me siento cómodo. Me enciendo un cigarrillo y me tiro en la cama. Entonces, con menos sentido que otras veces, me pongo a escribir. Todo apunta a que hoy va a ser un día normal, como el resto de la semana. Entonces, justo antes de meterme en la ducha para desconectar un rato de la realidad, suena una canción que me hace entender qué está pasando. Solo entonces me río a carcajadas camino del baño.

13 abr. 2010

Todavía me pregunto cómo me recordarás; si como el chico perdido al que amparaste en un motel o como el corazón roto que parcheaste durante una noche de silencios. Cada vez que recuerdo el roce de tu piel noto que me cuesta respirar, probablemente porque yo te recordaré siempre como mucho más que todo eso. La reminiscencia de esa noche de cuerpos irascibles y palabras reconfortantes pesa en mi conciencia como algo que me gustaría haber podido continuar. Aunque hoy probablemente sea demasiado tarde.

12 abr. 2010

Reflexión

¿Cómo te despides de alguien sin el cual no puedes vivir? Yo no me despedí, no dije nada; simplemente me fui. Cuando esa noche terminó, crucé la acera por el lado más ancho, me encendí un cigarrillo e intenté de forma desesperada dejar de pensar. Aunque sabía que las cosas cambiarían a raíz de mi marcha, y aunque la gente de mi alrededor no supiese nada. Cuando quise darme cuenta estaba ya en mi casa. Una sensación de desorientación me invadía por dentro, me encontraba sumido en la oscuridad de mi dormitorio y la única luz allí dentro era de un rojo intenso. Pretendí no perder la calma, visionando así en mi cabeza el momento en el que mis pasos me alejaron de una persona a la que había querido tanto. Realmente no sabía qué hacer. Fue entonces cuando lo vi encima de la mesa, mi cuaderno dorado y todas sus páginas en blanco. Busqué casi a tientas una pluma, un par de mudas de ropa y mis principales efectos personales. De pronto estaba de nuevo en la calle, llovía de una forma copiosa, casi monótona. Mi cerebro estaba en plena combustión, no era capaz de controlar apenas mis movimientos. Los pasos perdidos me llevaron hasta la plaza central, donde me detuve en seco a intentar una toma de control sobre mí mismo. Allí, completamente calado, comprendí que era inútil, que la mejor opción no era huir del problema, sino enfrentarse a él. Pero no me creía capaz ni de empezar. No sentía fuerza alguna en mi cuerpo, ni siquiera un ápice de esperanza. Mi mundo había cambiado de una forma tan radical que creía que lo más conveniente era comenzar de cero, volver a nacer para entender la vida sin él. Fue entonces cuando algo en mí me hizo entender que con el paso del tiempo estaría mucho mejor, que reconstruiría mi vida obviándole a él y a todas sus caricias. Volví a emprender el paso, más consciente de por dónde iba hasta llegar a ver el mar.

6 abr. 2010

Segunda parte.



Ocho días en casa cambian la mentalidad de uno en grados que creía inalcanzables. Volver a ver a mi gente siempre es un placer, y no dejo de demostrárselo día a día porque ellos son el cómo y el porqué de muchas cosas en mi vida. Ahora que la lluvia nos da una tregua en el norte y el sol se decide a honrarnos con su presencia empieza la segunda parte de mis vacaciones. A Coruña, here we go.

31 mar. 2010

Shock a golpe de martes

Todavía puedo sentir las gotas calando hondo en mi estado de ánimo, la radio del coche repitiendo una y otra vez la maldita hora, la sensación de inquietud contenida. Y me cuesta pensar que no sabré a ciencia cierta de ese asunto hasta que llegue el día y puede que sea demasiado tarde. Pero se pueden controlar ese tipo de emociones y canalizarlas en cualquier forma de expresión, y a eso me dediqué en las horas que restaban hasta llegar a la cama. Para entonces ya el mundo me había colmado, y antes de quitarme la ropa permanecí de pie en el centro de mi habitación unos minutos, escuchando llover y escuchando con detenimiento la canción que sonaba. Solo ahí pude dejar escapar una gota o dos desde mis ojos, y el momento en sí me alivió. Unos minutos después, desnudo frente al espejo me pregunté si realmente las cosas cambiarían tanto, mientras observaba mi torso. No hubo ni un solo indicio de tal cosa, pero algo en mí me decía lo que siempre, que me acostase y dejase de pensar para que el sueño y el tiempo me trasladasen unas horas hacia el futuro.

25 mar. 2010

Crótalodecalifornia


Del día (no productivo) de ayer me quedo con nuestro ratito a solas para hablar de tantas y tantas cosas que hacía siglos que no debatíamos. Me encanta darme cuenta día a día de lo parecidos que somos en el fondo aunque seamos personas con vidas muy diferentes. Me encantaría llevar a cabo tantas ideas como comentamos, rodar el cortometraje, empezar con el guión de algo mayor... Porque tú y yo juntos podemos. Hoy esto va para tí, que sé que nunca has dejado de leerme ni de apoyarme. ¿Qué haría yo sin tí? :)

24 mar. 2010

24/03/2010

Para entonces lo único que me quedaba era torcer la vista atrás durante un instante para poder volverle a ver. La puerta estaba a punto de cerrarse, pero la mantuvo entreabierta un segundo más; el tiempo justo para darse cuenta de que mi mirada estaba clavada en la suya. Una vez que escuché e crujir metálico supe que había empezado otra vez esa cosa en mi cabeza a girar sin parar. No tengo la menor idea de cómo serán las cosas a partir de hoy, solo sé que estoy a punto de descubrirlo.

23 mar. 2010

Lunes (segunda parte), casi Martes

Aunque a veces la vida sea muy puñetera, uno debe tener en cuenta que es el propio ser humano quién la ha convertido en tal. Hace media hora recorría el camino de vuelta a esta cama casi desfallecido; ahora, aplicando un perspectivismo relativo, todo parece mucho mejor. Lo suficiente como para sentarme a aclarar que aunque el lunes fue un poco estresante, el haber salido a lad 2 de la mañana en buena compañía en busca de algún líquido con el que ahogar los malos pensamientos se convirtió de repente en una nueva aventura. La vida no deja de dar vueltas, y con ellas, no deja de enseñarme lecciones. A veces me encanta ser de los pocos que aprende de todo. Otras veces pienso que los demás puede que aprendan más que yo.

De cualquier forma, y aunque a veces viva un poco al límite, dia a dia sigo creciendo.

22 mar. 2010

Lunes

De vez en cuando, una vez que ya ha anochecido, me gusta poner algo de jazz y tumbarme a pensar mientras fumo. Me ayuda a darme cuenta de demasiadas cosas, y a darles la oportunidad de ser borradas de mi cabeza. Aunque, claro está, me encuentro con pensamientos que no puedo borrar alguna que otra vez. Esos son los que más odio, los que quieren quedarse a toda costa para recordar que hay daños colaterales que perduran.

Hoy, como no iba a ser menos, quise borrar cosas de mi cabeza, encontrando así una herida que parece que durará años. Suerte que el tiempo y la distancia todo lo curan; y dicho esto, qué ganas de llegar a casa.

21 mar. 2010

Hoy desearía tener un revólver.

Porque a veces pedir perdón no es suficiente. Aunque te arrepientas, el daño está hecho. Lo que yo no sospechaba cuando le pedí perdón de corazón, porque no sabía que lo que yo hacía estaba mal,era que él por su parte planeaba una venganza mucho más dolorosa. En esta vida hay algo realmente asqueroso; se llama rencor y hoy apenas me ha dejado dormir. Si te gustan las venganzas, te voy a enseñar mis mejores cartas, cabrón.

20 mar. 2010

Llévame a bailar.

La historia de W y A, que juegan a ser felices,sin tenerse nunca. Disfrazados en un mundo de falsedad, donde ambos probablemente sepan que solo se tienen el uno al otro y que probablemente no pueden contar con nadie mas. El cuento de dos niños pequeños, que jugaban a ser mayores y a coquetear con el amor, sin saber, que a veces, el amor tiene un doble filo, que se atreve a cortarnos cuando menos lo esperamos.
Es asi como A, dejó de sentir, como le robaron el corazón al saber que amaba a miles d km, a la única que persona que en muchos años le había hecho feliz. Y es asi, como un inocente juego infantil, pasó a ser el mejor de los amores. La amistad.

14 mar. 2010

Domingo astromántico.

No busques canciones que expresen lo que tú no puedes. No des explicaciones, ni siquiera las busques; muchas veces indagar en el problema es lo que nos lleva a perder la cabeza por completo, a involucrarnos demasiado. No desesperes ni busques alternativas extremas. No seas tan cabezota, tarde o temprano todo volverá a su estado de calma aparente natural. No te enfades contigo mismo por no haber hecho suficiente, a decir verdad siempre has sabido hasta qué punto lo que hacías correspondía con lo que los demás hacían por ti. No llores, no te culpes por todo lo que pasa a tu alrededor. No hagas nada de todo esto porque hoy no es el mejor día. Esto no es más que otro domingo astromántico a pesar de que el aire que se lleva tus misterios vaya hacia el norte.

4 mar. 2010

Viene así, cuando menos me lo espero. Es un sentimiento muy potente, tanto que a veces me asusta lo que pueda llegar a hacer bajo su influencia. A veces se materializa en conductas violentas, actitud borde o malestar general. Otras, en vez de tomar forma se dedica a comerme por dentro. A veces destrozo cosas sin querer. Otras, queriendo. No quiero vivir con el miedo a que vuelva, pero tampoco sé vivir sin temor a padecerlo.

28 feb. 2010

Púm!

Tampoco recordaba lo que se experimentaba al sentirse fracasado. No me gusta que los planes no salgan bien, y odio ese instante en el que de repente, a tu alrededor todo empieza a destrozarse. Por supuesto la onda expansiva de tanto destrozo me ha alcanzado, lo ha arrasado todo a su paso. Antes que quedarme como un gilipollas contemplando "los restos de" yo voy a seguir con lo mío.

Es decir, que me voy a mi casa porque algo me dice que es lo que necesito. A pesar de ello, el asunto me da hasta miedo.

21 feb. 2010

Perspectivismo.

Despierta, que el sueño paraliza. Que buenas esas situaciones que te brinda la vida de guiñarte un ojo a tí mismo, y qué vitales. A pesar de ello, no hay que dormirse en ningún laurel, que no hay tiempo para historias. Para alguien a quién lo único que se le da realmente bien es vivir, no lo hay. Y la costumbre de contarse mentirijillas a uno mismo puede ser una ayuda si puedes controlar hasta dónde te puede llevar. Cuando te acostumbras a sobrellevarlo, no está tan mal. De hecho es una de las mejores bazas si nos ponemos perspectivistas.

9 feb. 2010

Durante esos días contemplé nevar y llover como hacía tiempo. El modo automático se vio obsoleto ante un eminente cambio. La crisis me alcanzó de lleno a finales de Enero, cuando apenas quedaba tiempo para remediar nada. No me dio tiempo ni a coger mis cosas, ni siquiera a preguntar. Una vez más, las circunstancias dieron un brusco giro, poniéndolo todo patas arriba y noqueándome a mí sin piedad. A partir de entonces comenzó otra vez el proceso de intentar dejar pasar los días para evaluar los daños y repararlos en la medida de lo posible con algo de lucidez.

5 feb. 2010

Mojado.

Solía salir a la calle en las noches de lluvia a pasear para no pensar. A veces mis pasos me llevaban más lejos que mi imaginación y terminaba por arrepentirme de haber salido. Otras, sin embargo, mi imaginación me distraía construyendo alguna historia de misterios, romance y pasión, guiándome así los pasos hacia lugares recónditos. Son esas las noches que recuerdo mejor, las que más valieron la pena, convirtiéndose así en razones para salir de nuevo a caminar bajo la lluvia.

2 feb. 2010

El plan.

Entonces, y solo entonces pude unir las piezas; todo, absolutamente todo encajaba. El maquiavélico plan tenía pinta de haber sido trazado cuidando al máximo cada detalle. Pensé entonces de él que era un plan perfecto, ingenioso, sorprendente. Pero cai definitivamente en la cuenta cuando revisé lo que estaba sopesando, detenidamente. "Casi perfecto", pero alguien se ha descuidado en cosas. En varias, de hecho, este plan tiene lagunas. Y algunas, profundas.

Y así una vez más, demostré al mundo mi capacidad para no caer facilmente ante los entresijos de la mala vida. No va conmigo ese juego, las mentiras me parecen algo serio.

28 ene. 2010

Memorándum a mí mismo.

Abrí los ojos de forma brusca y la claridad le propinó un buen puñetazo a mis pupilas. Cuando me repuse del golpe los entreabrí lentamente hasta poder distinguir dónde estaba. Iluminadas por una intensa luz roja las fotografías de la pared me instaron a tranquilizarme; tan sólo es mi habitación. Con la sensación de seguir a tientas miré el despertador, y sus agujas marcaban estrictamente las 05:40. ¡Me he vuelto a dormir con la lámpara encendida! Qué bien... Antes de volver a cerrar los ojos encendí el iPod y lo puse bajo la almohada. Me quedé despierto hasta casi el final de la canción. Para entonces mi sentimiento de identificación con la letra de una canción me había sumido en un estado de relativo nirvana.

Cuando volví a despertarme era más tarde de lo que hubiese pretendido. La luz ya no era roja, sinó blanca y mucho más fuerte, proviniente de la ventana. Me levanté de cabeza a la ducha, hice lo propio y salí totalmente empapado en busca de la toalla. Fue entonces cuando lo ví: un folio sobre la mesa, escrito a mí mismo la noche anterior. Me dio tanta rabia ver que había recurrido a comunicarme conmigo mismo con un salto de tiempo solo para no pensar en aquel momento... Así que me dispuse a hacer todo lo que ponía en aquel papel, y este es el último punto.

27 ene. 2010

Piensa antes de decidir.

Somos piezas, nos comportamos como tal. Nuestras vidas están todavía más allá de nuestro control al igual que empleamos una simple parte de nuestro cerebro en vez del todo. Sin embargo podemos cambiar a nuestro antojo nuestro camino, y cuando lo hacemos no es de forma aleatoria. Lo que hacemos es crear constantes con cada toma de decisión, aunque nunca nos mostramos muy dispuestos a enterarnos de todas las consecuencias de nuestras elecciones porque nos harían replantearnos el camino (las variables).

Así y todo seguimos eligiendo prácticamente a diario, y con ello creando constantes sin tener en cuenta las variables. Esas cosas "en las que nunca nos habíamos parado a pensar cuando tomamos aquella decisión" se ven obligadas de algún modo a cambiar con respecto a la elección tomada. Y todas aquellas cosas que nuestra decisión cambia y que nosotros no percibimos se conocen comúnmente como daños colaterales. Y si se les llama así es porque, en mayor o menor medida, son dañinos.

¿Volverás a precipitarte al tomar una decisión después de haber leído? Yo sé la respuesta.

23 ene. 2010

Dospuntocero.

Porque los días son así, cúmulos de sensaciones, información, movimiento, acción. Nadie puede controlar cómo van a salir las cosas, ni siquiera podemos prever con demasiada exactitud. Generalmente decimos que tenemos una buena temporada cuando los resultados de una serie de días nos crean una sensación de agrado y bienestar. Y lo mismo ocurre, pero en el polo contrario, con las malas temporadas. Medimos así nuestro estado de ánimo, dependiendo de este cíclico vaivén de percepciones, sin siquiera ser conscientes de ello. Los conceptos supremos de bien y mal nos sirven de referencia para evaluar, aunque abusamos demasiado de ellos.

En medio del efímero caos en el que vivimos uno no parece tener tiempo material para detenerse a razonar. Nos dejamos guiar por nuestro estado de ánimo en esos días para reaccionar, para comportarnos, sentir, decir, llamar, salir. Y si no tenemos un buen día ,que los anteriores han sido mediocres no es ni excusa ni razón. ¿Nunca te has levantado recordando que la noche anterior no fue buena y has deseado mejorar la situación? Ésa es la cuestión; fuerza de voluntad. O, cuanto menos, abrir la contemplación de posibles vías de escape. Así y solo así se sale de una mala racha, poniendo las cosas en relativo orden en la cabeza y sacando ganas de cualquier lado. Porque lo importante en esta vida es sobrevivir, subsistir. Y un mundo como el de hoy en día requiere gente fuerte y con ganas.



Hacía demasiado tiempo que ovbiaba este asunto. La mejor vía de escape no se crea, se redescubre. Por y para ello estoy hoy aquí; Todo del revés vuelve con más fuerza que nunca. Y con nueva cara.