29 jun. 2010

Inicios de verano

De forma lenta e ininterrumpida las sensaciones se sucedían como un lunes a un domingo. Divagando por los rincones de mi mente, intentaba aferrarme al último recuerdo cálido y húmedo en la cama hasta que llegase el siguiente; únicamente éste podía hacerme dejar de pensar en el anterior. Esa era la fuerza cíclica que gobernaba mis días, aunque los anhelos se intensificaba, más aún si cabe, al llegar la noche. Las posibilidades se sabían lejanas aunque certeras, y otra vez ese pensar. Era el momento de hacer algo, de encontrar algo. Y como cabía esperar, este algo no llega cuando lo buscas, sino cuando más desprevenido estás. Las madrugadas me sorprendían en pleno intento desesperado de aferrarme a sabe-dios-qué o quién. No me importaba, en el fondo sabía de sobra lo que andaba buscando tanto como sabía cuánto tardaría en aparecer: el tiempo que necesitase hasta rendirme. Mientras tanto, días de playa, noches de autosatisfacción, hogueras de San Juan y muchas cosas que recordar de fiestas que resultaban inolvidables.

4 comentarios:

Jon dijo...

Playa, qué envidia...

Clementine dijo...

Cuándo no encuentras nada que te haga sonreir con todas tus fuerzas, sólo te queda vivir el momento al máximo.
:)

MY OWN YELLOW CAT dijo...

Interesante blog! ^-^

Ángel Martínez dijo...

Coooooorre que te pilla el aguaa!