28 dic. 2008

El banco de siempre

"La vida se ha vestido de repente de gris, añoro tus llamadas; que aparezcas a mi lado con un beso de más, que te mueras en mis pisadas." Lo he esuchado ya muchas veces, pero hoy estas palabras me calan más. Quizá porque hoy suenan más fuerte, quizá porque hoy me siento más débil. Porque las estoy escuchando en donde no debo, en el banco más apartado del parque, el que llené de dibujos, firmas y canciones, el que está frente al río, donde hace algo más de un año todo empezó a estar del revés. El mundo ya no gira en la misma dirección; eso también estoy cansado de oírlo y se suma esa frase y muchas otras más al conjunto que hoy me gana la batalla. Pero por lo menos no he sacado bandera blanca, y me vence, pero yo no desisto, yo pierdo en el intento; en el campo de batalla.

26 dic. 2008

Otro rollo, totalmente.

Una vez más me doy cuenta de que está todo del revés. ¿Porqué sinó me doy cuenta siempre tarde de que la llave en Pontevedra va con los dientes hacia abajo y en Salamanca con ellos hacia arriba? Si es cuestión de comparar, habría que tener un punto de comparación, una referencia. Y no la hay, porque no hay color, porque no tienen que ver; otro rollo. Totalmente. Al margen del handicap que cada uno logremos, en el fondo siempre nos sorprenderemos un día intentando abrir el cerrojo con la llave del revés.

Y no hay manera, Guillermo, no te entra en la cabeza. Las rutinas no son lo tuyo, no te van los convencionalismos y siempre estás intentando que las cosas cambien y sean más justas (a tu medida). ¿Que porqué hablo conmigo mismo? Pues porque puede que hasta me esté volviendo un poco trallado. El caso es que sin comerlo ni beberlo hace escasos minutos noté el viento frío en mi cara, la humedad entrando por la rendija abierta en la ventana de la terraza, como hacía meses que no me sentía, inhalando y exhalando las palabras, los sentimientos y las ganas de volver atrás para poder de nuevo ser egoísta en ciertos aspectos. Pero me doy cuenta de que así tiraría por la borda los tres meses de cambios pequeños pero incesantes. Y eso es algo por lo que no estoy dispuesto a pasar; como he hablado hoy con Lau, miro hacia atrás y me veo con 15 años como un auténtico niñato, y sé que en un tiempo miraré atrás de nuevo y, auqnue me imagine con casi 19 y todavía algo inmaduro en comparación, seguiré sintiéndome orgulloso de haber tomado hoy por hoy decisiones que no causen demasiados estragos. Ni a mí ni a los que me rodean. ¿Para qué hacerme/hacerles daño si todo está del revés?

14 dic. 2008

Pequeños momentos

Le regalaron su primer minuto de vida justo una semana antes de que me diesen a mí el mio. Y hoy en dia, casi 19 años después estoy convencido que si con tan solo 7 días de vida le hubiesen dejado estar en la clínica La Merced el 25 de Enero de 1990 para ver mi primer minuto de vida, hubiese dado todo por presenciarlo. Eso es todo lo que necesito saber para ser feliz, y una vez más hoy lo ha demostrado. No ha hecho nada espectacular, pero me ha hecho disfrutar de pequeños momentos, y eso, hoy en día para mí es lo importante. Y creo que eso es todo lo que ella necesita saber ahora mismo. Eso y que SIEMPRE estaré a su lado. Aunque... eso ya lo sabe.

11 dic. 2008

Todo Del Revés.

En días como los de esta semana, uno tras otro, es cuando entiendo porqué llamé a mi blog TodoDelRevés. Días como estos son los que hacen que me tumbe en la cama y, con el cuerpo recto y la cabeza colgando, casi casi tocando el suelo, me fume algo y piense que hoy en día todo está del revés. Y no solo porque vea las paredes llenas de fotos en blanco y negro bocabajo, sinó también porque los roles que jugaba con respecto a las personas más importantes de mis días se han intercambiado totalmente; además, siempre suena alguna canción que deja entre lineas que las cosas se han dado la vuelta. Y entonces lo leo, porque lo tengo a la altura de los ojos y es lo único legible, ya que si me pongo cabeza abajo lo veo del derecho:

"Un tipo sutilmente sexy, un estilo reconocible y un talento prodigioso...", así reza escrito en mi pared, y así quedará. Hoy necesito ponerme bocabajo. Hoy está TODO DEL REVÉS.

9 dic. 2008

06:05 AM

Lo sabía. Sabía que en cuanto te escuchase descolgar el móvil (que no sabía ya si era el mismo desde que no estoy) todo lo que quería decirte se desvanecería. Sabía que me temblaría la voz de esa manera, que no sabría como empezar y que diría que todo va bien sabiendo que no es así. Por saber, sabía que me pondría a fumar desde el primer minuto, lo que no sabía era cuánto duraría la conversación. Cinco horas, quien me lo iba a decir. Dijiste que ahora me sentiría mucho mejor, yo me noto mucho más pequeño. Como un niño que la ha liado, pero más responsable, ya que reconozco mi error y pido perdón por ello. No quería ir más allá, créeme, es solo que... aún sabes como convencerme para que acabe cantándolo todo. Pero, ¿Qué más da ahora? Cómo me joden las despedidas, sobre todo si son contigo. Cómo ahoga el silencio tras despedirnos. Cómo me jode no ser capaz de poner las Pussycat Dolls de los cojones, no poder parar de fumar ni de beber, y lo que más me jode es que esta vez...

4 dic. 2008

Room 406

Cuatroceroseis es el primer pedazo de mundo a mi entera disposición. Es un estilo de vida, y tengo los derechos de autor.. El equilibrio perfecto entre blanco y negro y color, lo peor pero también lo mejor. Cada día mi cobijo, el andamio que refuerza mi burbuja, dándole estructura. El espacio cerrado más abierto que exista, motivo para que siga, el que quiera entrar que se ponga a la fila, que aquí solo entra quien diga yo. Son mil caras, conocidas y sin serlo que sin comerlo ni beberlo acabaron en la pared. Que me miran, me abstraen y a la vez me inspiran. El lugar para ser yo, el tiempo que pasa sin que arregle mi reloj, mi persona, mi obsesión. Mi sitio para luchar, sin dejar de reir y evitando llorar, mi habitación. Las paredes que me cubren, me arropan y dan calor, mi mundo en miniatura, mi pequeño rincón. Un techo bajo el que conseguir mi ilusión, bajo el que enamorarme, donde sentir la pasión. Son los besos que me quedan, reunidos en un cajón, los recuerdos que algundía guardaré en un gran arcón. Mis tesoros, los frutos de mis ataques de cleptomanía y todo sellado con garantía de tenerlo controlado. Los momentos, las botellas de alcol. La ropa interior en el suelo, mia o no, y también su adiós. Es un cuarto entre un ciento pero es cierto que es el mejor.

1 dic. 2008

Microrrelato

Y en cuanto a mí, todavía colecciono peluches de monos, sigo agradeciendo a los indígenas que nos pasaran el cacao, el café y el tabaco, y aún conservo la fe en mis ideales. Es por si te interesa, como ya ni preguntas...

Me gusta esto de los microrelatos en los que escaso de caracteres dejo entre líneas una historia profunda que cada uno puede continuar como quiera, porque para cada uno es diferente. Porque, como ya he dicho otras veces, todo es relativo.

28 nov. 2008

Catorceminutos

Se entrecerraron mis ojos segundos después de la tercera calada, mis pupilas se elevaron al cubo y mi cerebro se tomó un respiro. Volví al mundo unos minutos después, porque me parecía egoísta quedarme más en mi nube, y ví entonces que había pasado 14 minutos en lo que a veces llamo “Cualquier otra parte”, por la canción. Si señor, 14 minutos en los que no hice otra cosa que pensar en él, en lo que se ha convertido, en cómo ha perdido de un plumazo todo lo que me enamoraba de su forma de ser y ha aumentado su currículum sensacional con las cosas que nunca quise para él. Parece que segundo que pasa, segundo que nos separa un poco más. ¿dónde quedó el proyecto de vida en común que prometimos iniciar?. ¿dónde las ganas de recuperar, de reencontrar? Ya ni lo sé, y creo que no me importa demasiado dadas las circunstancias. Es solo que a veces me pongo nostálgico en fechas clave, y hoy para mí es una fecha importante aunque nadie lo sepa. Y tras haberme pasado Lunes, Martes y Miércoles de vida horizontal sin siquiera salir de la residencia (salí de mi habitación para comer y cenar) ayer Jueves me desperté para salir a la calle, pasear y comprar tabaco y ron. Tenía yo ganas, coño. La noche de ayer se resumiría en pocas palabras: etílico, cleptómano e imán para mujeres. Y el botín de anoche se reduce a: un spray anti-violadores de defensa personal, un salero, dos camisetas de Whisky Dyc, así como unas 15 púas de la misma promoción, 3 carteles publicitarios, un paquete de caramelos para la garganta y un lápiz que no recuerdo si salió conmigo de la residencia o se cruzó en mi camino. Con todo esto solo quiero ejemplificar que, de un momento a otro, pasé del tema y me fui a lo mio sin volver a recordar la fecha en toda la noche. Y, como ha sobrado ron y las resacas se curan con otra borrachera, me permitiré el lujo de hacer lo mismo esta noche, pero sin 14 minutos en Cualquierotraparte. Ya no valen la pena.

26 nov. 2008

Prepárame cariño

Un capuccino y algo de hierba. Esta noche voy a pensar, aunque parezca estúpido tener que proponérselo. Sin salir a helarme, sin pies fríos esta vez. Y todo lo que ha pasado estos días, tantas historias y vivencias sin llegar a ningún punto concreto, salen de mi boca para volver a ser inhaladas por las fosas nasales. Al estilo francés, pero con toque italiano. Y no solo por el deje con que exhalo, sino por la música. Luz tenue, calor suficiente y, como no, rodeado de fotografías en todas las paredes. Algún día haré esto en mi propia casa, pero con Polaroids de amigos, de pareja estable, de compañeros de redacción... o eso espero. Quiero aprovechar el tiempo al máximo hasta ese día. Por eso el proceso de alejarme de las cosas que mas joden. Y me ayuda saber que ella me siga queriendo tanto, después de tantas y tantas cosas. Y que me lo recuerde después de tanto, tanto tiempo. Ya empieza a llegar ese espíritu navideño tan patético que, si algunos dicen odiar es porque a todos nos vuelve un poco más sensibles y nos ayuda a perdonar... Me lo ha dicho mi bufanda, y ha usado como prueba gráfica el aviso de posibles precipitaciones en forma de nieve sobre Castilla y León. Y ella no suele equivocarse. No, la chica del tiempo no, la bufanda.


Si esta vez me doy por vencido, pasará lo que las últimas veces, parece que este es mi talón de Aquiles, el error del que me cuesta aprender. Un hueso duro de roer, pero como aprendí en Pontevedra, todo “hai que roelo”. También allí aprendí a hacerlo. Así que deduzco que no voy a tirar la toalla. A veces me es mas fácil llegar a conclusiones si escribo las premisas. Y yo que odiaba la filosofía... Ese también fue un jodido hueso. Pero aquí estoy, tras haber liquidado mi deuda con el comité interuniversitario de galicia y darle de refilón una patada al puto “Fedro”. Con todo pasaré como siempre del tema, hasta que poco a poco vaya perdiendo importancia, hasta acabar rindiéndome. Y sé que no debo. Y he llegado a la conclusión de no rendirme, pero lo acabaré haciendo de nuevo. Nunca viene mal la dosis de cabezonería, aunque últimamente salga demasiado.

Cinco son pocos, pero seis son demasiados. No me llenan, lo añoro tanto como la plata sobre mi piel. He echado mano de la que tiene grabado “Rojo y Verde”, porque pasamos tan buen rato juntos como hacía tanto tiampo que no puedo evitar volver a sonreir. Y es curioso, no paro de preguntarme que se me pasó por la cabeza aquel dia de finales de Agosto en el que el calor de la biblioteca y los nervios me hicieron trabucarme tanto en ese folio que, tras tanto tiempo llegó a su destino. Aunque puede que nunca debiese haberlo dejado llegar. Cuatro verbos del tirón. Superad eso si podeis. Las salidas están bloqueadas, ya no me sale palabra. El café se ha acabado, y me hace recordar que por hoy no hay nada más que fumar. Ni que barrenar. Así que con permiso, voy a ver si me duermo.

24 nov. 2008

Juguemos a príncipes y princesas

A las cinco ella ya estaba en el Starbucks, y yo subía a plaza de España a pata y a toda hostia, con música cañera que guiaba mis pasos sofocados hacia el flow de su sonrisa. Desde que cogimos el metro hasta el retiro hasta que la dejé de nuevo en la boca de metro que la condujo hasta casa intenté disfrutar al máximo de sus palabras, de su risa y de sus historias aunque a veces el embobamiento que siempre me produce el jet lag (aunque solo fuesen 3 horas de viaje) a veces nublaba mi mente y no me dejaba pensar con claridad. Por ello el caos para encontrar la nueva tienda de Davidelfin en Chueca...

Muchas cosas en muy poco tiempo, la erosión y las goteras del Palacio de Cristal se convirtieron solo en el ingenio de su escultor, y prometimos volver para caminar descalzos por los surcos encharcados del centro del majestuoso edificio. Si hubiésemos llevado la merienda me la hubiese dado en las escaleras del lago de enfrente del palacio, nuetro palacio. Yo su príncipe y ella mi princesa. Ambos tan parecidos pero a la vez distintos. Me confieso adicto a su sonrisa picarona, y a su derroche de estilo y flow, a su forma de caminar a mi paso, fugaz, con unos botines preciosos y a gran velocidad sin perder la elegancia. Y próximamente me declararé adicto a nuestras conversaciones telefónicas de su estudio de Bernabeu a mi 406 en medio de Filiberto Villalobos. Lo que sé con certeza es que, una vez pase todo el revuelo de la gran liada monumental que mi viaje furtivo ocasionó en mi familia, querida Mai, me debe usted una noche... elástica!

Los Starbucks, los escaparates y el conocer un poco más de su historia, y ella de la mía, hicieron de la tarde del viernes un tiempo muy agradable, en muy buena compañía y una relación que empieza a tener unas bases físicas, que ya eran horas. Muchas gracias por esta tarde, princesa, y en cuenato podamos, repetimos.

20 nov. 2008

Bohemio y Romántico...?

“Noche del 16 de Noviembre. Sentado en unas escaleras que están casi más frías que la noche. Tiemblo desde la cabeza a los pies, y estoy escribiendo a trompicones, borrando más que escribiendo, diría yo, mientras una canción de Police con cover a ritmo de tango sacada de la banda sonora de alguna de mis películas favoritas me hace encenderme otro cigarro tras el anterior. La gente no deja de mirarme, pero ya debe ser la costumbre. Henry, mi inseparable portátil, y yo estamos ya más que acostumbrados a que nos miren de esta manera. Pero él no está temblando. La gente debe pensar que soy un escritor frustrado, romántico y bohemio, y en el fondo no se alejan demasiado de la realidad si eso es lo que piensan de mi. Más aún si quienes me observan están notando lo que tiemblan mis manos, mis dedos , en esta noche de viaje en la que el jet lag empieza a hacer presión en mi cabeza. Tanto que me ha costado 10 minutos encontrar una máquina expendedora de tabaco a la que solo le faltaba el cartel luminoso para decir: “Estoy aquí”. Me tranquilizo un poco, en el fondo no me afecta tanto la dichosa cancioncita, ¿no? Creo que he encontrado otra de esas ya míticas canciones que me tocan algo dentro, otra de esas historias con las que, aunque no quiera, me identifico y hasta me creo esas partes de la letra con las que antes siquiera de escucharlas no estaba de acuerdo.

Últimamente el frío es el mejor de los estímulos para lanzarme a escribir cual poseso. Realmente solo escribo para mí aunque algunos trozos los deje, de paso, en mi blog, por aquello de rellenar un poco. Por alguna razón que aún no he descubierto del todo, las cosas empiezan a tener un sentido. Lo poco que sé sobre el tema es lo que ya sabía; el alejarme de mis problemas, de mi ciudad, de mi casa y de la monótona vida que durante 17 años he experimentado tiene bastante que ver, y lo sé. Y soy totalmente consciente. La pregunta es: ¿qué es lo que me está haciendo cambiar tanto, crecer tanto? Y la respuesta es lo que me dedico a buscar, también consciente de que puede que nunca la encuentre, pero con interés más que suficiente como para hacerlo.

Demasiado bohemio parezco aquí, tirado en una gasolinera rodeado de gente que ni conozco y que me deben estar tomando por el más absurdo de los incomprendidos teenagers. Pero me da igual, voy a subir de nuevo y seguir el camino. Es todo cuanto necesito ahora. Normal que lo piensen...”

Cuando me acomodé en mi asiento pusieron esa extraña película de un hombre que encuentra el cadáver de su hermano congelado y lo guarda en la nevera para luego cobrar el seguro, untando al hermano de grasa y decorándolo con carne y bacon para que los lobos devorasen su cadáver. Y aunque sabía que debía seguir escribiendo, me quedé embobado comiendo White Maltesers y emparanoiandome con el asunto. Creo que lo que me enganchó a la cinta fue cuando vi que la mujer del guardafiambres tenía el síndrome que te hace, de repente, gritar palabrotas. Ese de:

-¿Que tal está tu madre?
Oh! Pues muy bien, como siempre...¡cerda chupapoyas ardirás en el infierno, zorra!

Es gracioso, si yo lo padeciese sería el hombre más feliz del mundo, siendo sincero con la excusa de que no puedo remediarlo. Aunque, he de confesarlo, padezca o no el síndrome, suelo hacerlo...

17 nov. 2008

Cosas de la vida

El del sábado no fue solamente otro rato detrás de casa de Cor, ni lo destaco porque fuesen las mayores risas de mi vida. Si por algo, de todo mi finde en casa me quedo con ese momento es por la forma en la que llegué a sentirme, tan extraña, tan imposible y a la vez intensa. Lau y yo nos fuimos por ahí a fumarnos algo, y a ponernos al día en un rato de todo lo que en este mes ha pasado, que no ha sido poco. En un principio pensaba que Lau estaría un buen rato aguantando que le diese la chapa con la de cosas que tengo que contar, pero no fue así, y casi mejor; En Pontevedra las cosas también han cambiado mucho, y de no ser por ella, no me hubiese enterado de la mitad de ellas.

Leyendo este primer párrafo parece que lo más intenso de mi fin de semana fue ponerme al dia de los problemas y no fue así. Pero en un párrafo no puedo explicar la oleada de sensaciones que invadieron mi cuerpo entero, quedando éste frío, inmóvil y sin ser apenas capaz de reaccionar ante algunos estímulos. No solo estubimos Lau y yo. También llegó Clara, con quien disfruté de una estupenda cena y posteriormente de una Franciscana, como ya hacía tiempo quie no podía. Pero tampoco fue eso. Fue la llegada de esa chica en moto, esa con la que conviví durante unos años, hasta los 14. Bueno, no fue su llegada lo que me hizo experimentar una mezcla entre impotencia y tristeza, sino el tema de conversación que tocamos.

Hace ya tiempo que, de aquella manera, resolvimos nuestras diferencias, y a veces me encanta hablar con ella, a pesar de lo reservada o quizá agresiva que puede ser algunas veces. Sé que por dentro, a pesar de la ventaja que nos lleva a todos en lo que a experriencias en la vida se refiere, sigue siendo la niña curiosa e inquieta con la que empecé mis andanzas de crío. También las más vandálicas. Me dolió ver que, al distanciarnos, se juntó con mala gente. Y anoche me lo reconoció. Se arrepiente. Pero se le veía en los ojos, que casi siempre son inexpresivos en medio de su rostro. Se arrepiente de haberse metido en rollos, de haberse juntado con malas compañías, de haber probado tantas cosas y de no solo haberse contentado con probarlas. Ayer me reconoció que tenían razón quienes, al tomar la decisión de dejar los estudios, le dijeron que se arrepentiría un buen día. Pero quiero quedarme con la frase que dijo, que prefiere sacarse la ESO con 18 años (cerca de los 19, nunca he olvidado su cumpleaños) antes que verse como la mítica treintañera en paro tras un curro de cajera cagándose en la puta por no haber estudiado.

Lo que me hizo casi echarme a llorar fue cuando Clara y yo, compañeros suyos de clase durante tantos años hasta que lo dejó, le explicamos por encima lo que es la Universidad. Lo reconoció también, le hablábamos en chino, y en su defensa alegó algo en lo que nunca me había parado a pensar: “Claro, os lo han ido explicando conforme pasabais de curso, llegando a Bachillerato... A mi ya me lo explicarán”. Y es con este momento con el que me quedo, con el saber que ha retomado sus estudios, o que lo está intentando, y quiero desde aquí, aunque nunca lo vaya a leer o eso supongo, decirle que aunque no seamos ni una milésima parte de lo que fuimos, sigo creyendo en ella con toda mi fuerza, porque aunque no sabe que yo conozco muchas de sus historias de oídas, a mi me ha demostrado solo llegando hasta la noche de ayer que es una luchadora nata, y que nada va a poder con ella. Suena muy estúpido decirlo así, y probablemente no tenga ni derecho a decirlo, pero anoche me sentí hasta orgulloso de alguien a quie, por desgracia, perdí hace años...

Son las 21:09 y yo sigo en este autobús de vuelta a Salamanca, cargado hasta en culo de equipaje pero tembién de momentos y sensaciones intensas en muy poco tiempo, apenas 2 días, que me ayudarán a seguir adelante. Y en cuatro días, Marta y yo en Madrid de finde. Y alguien me debe un paseo nocturno por las calles de la capital, y esta vez no lo voy a perdonar!

15 nov. 2008

Esta mañana y la cena

Ya no es lo que era, o, por lo menos, lo parece. Callejear por las calles gastadas de innumerables momentos vividos a lo largo de demasiados años viviendo aquí me han curtido lo suficiente como para no volver a caer. Por ello, hoy he salido a pasear por aquí, a airearme y a comprobar como, con la cabeza bien alta y la chupa de cuero desabrochada, esto no es tan horrible como en su día me pareció. Me pregunto qué culpa tendría la ciudad de albergar a esa escoria humana que la llenó de problemas mientras doy otro trago a mi batido y pienso en el futuro. En el inmediato, claro está, en que esta noche, después de tanto tiempo sin hacerlo, Clara y yo cenaremos juntos. Rojo y verde, buenos tiempos, recuerdos mejores, experiencias increíbles con las que conté en su día para seguir adelante y, además, esa compenetración casi casi perfecta a la hora de hablar casi cualquier cosa, después de todo lo que haya pasado. Por eso, por ser una ocasión especial, hoy cocino yo. Pero no es simplemente cocinar, preparar la cena, sinó hacerlo con cariño e ilusión, que no cenamos juntos desde que en Enero celebramos nuestros cumpleaños juntos.

Camino a casa

Y aquí estoy, saliendo de la estación de autobuses de Salamanca. Desde aquí son solo 6 horas, y el autobús pasa, curiosamente, por la puerta de mi residencia. He visto a Wolfgang, tan concentrado en su trabajo y tan bonachón como siempre. Y me ha entrado la sensación de que esta era otra de las cosas que llevo esperando tanto tiempo. Los típicos detalles y situaciones que siempre quise vivir incluyen el primer viaje de vuelta a casa, que puede que halla contado, no tenia previsto hasta Navidad, No por nada y si por todo. Quería pegarme 3 meses desconectado del mundo, de la rutina y de todas las cadenas que me atan. Pero cuando ví que había que empezar también a ponerse las pilas, relajé las cosas en un mes. Y ha sido un mes genial, irrepetible, el primero.

Viéndome ya camino de mi casa, el resto de tripulantes de este autobús me miran bastante extrañados, mientras se preguntan qué coño estoy escribiendo. Simplemente, aunque parezca de friki total, me han entrado ganas de desenfundar a Henry Peter y darle un poco de uso al procesador de textos. Así que, con todas mis cosas recogidas en maletas y teorías hechas con mis ideas puedo dormir tranquilo. Deberes hechos, y me inunda el sentimiento de que, ya puestos a pensar solo en futuro inmediato o muy, muy cercano, sé que mañana quiero ver amanecer cerca o en la misma ciudad que me vio nacer, crecer y al mismo tiempo soñar. Y aun siendo sueños de salir de allí, 17 años no hay quien los borre de un plumazo, y nunca he querido eso.

Y de ahí que, justo antes de venirme a Salamanca terminé los deberes que tenía pendientes: olvidar o aparcar todas las cosas negativas que me hubiesen pasado hasta entonces. Es un proyecto intenso de juego con tu propio yo, y he de reconocerlo, me encanta. He conseguido aparentemente lograr un estado de nirvana mental en el que las cosas negativas se aparcan y se disfruta en la medida de lo posible de las buenas. ¿Quién en su sano juidio sería capaz de borrar sus recuerdos? Eso nunca. Yo nunca me arrepiento, y si lo hago, me lo callo, pero eso nunca pasa. Estoy en casa.

13 nov. 2008

Puzle contra la Agente More y el Teniente Willigham

Nos metimos en la cama y nos tapamos hasta arriba. Aunque dentro de mi habitación hacía calor, decidimos que estaríamos más a gusto tapados. Me miró y su dedo rozó mi mano, apartándola de donde estaba: el teclado del portátil. Puso la película sin saber que no iba a ser una sola película. Fueron 6 seguidas. Anoche la More y yo nos chupamos un maratón de Saw. Desde Saw I a Saw V. Pero el entrante introductorio fue todo un peliculón, Obsesión.

LLevamos muchas tardes de cine. Sweeney Todd, El Efecto Mariposa... Pero ninguna de ellas como ayer. Que tarde, señores. Si hasta nos dormimos los dos en mi cama, me desperté flipando... Menuda la de ayer. Y la de hoy. Al leventarnos y fumarnos el de buenos dias, se puso mi ropa más baggy y salimos a la calle, mañaneo máximo, mientras Choni limpiaba la habitacion. Intentamos robar la caja de esas narices de payaso verdes que pueblan todo Salamanca, salidas de una nueva red social, Keteke, rollo Tuenti. Fue un misterio hallar la caja vacía, y nos pusimos como locos a buscar las pruebas del delito. Entonces, Mc More (su nombre de rapera con mi ropa ancha, recientemente impuesto) se convirtió en la Agente More. Y yo en el Teniente Willigham, su coronel. Igual que Willigham, el Senior de la Slut justicia. Solo ella y poco más conocen lo que estoy diciendo. Y me encanta.

Ahora, cinco de la tarde, cubata en mano. Fiesta de ciencias, otra gran liada monumental. Aqui más que estudiantes hay vagos redomados que me arrastran cual muchedumbre fiestera. Así que, una vez termine de escribir esto, ya en estado ebrio me noto, terminaré de privar e iremos a los Pubs que abren desde las 4 de la tarde, y si, se llenan. ¿Qué mejor forma de coger el autobús a casa esta noche que de reenganche? Con una peli, tras el de buenas noches, desenado llegar a casa y tomarme un café. Mejor dicho, el café. Pero ahora nada de café, más vino y pasadme un cigarro, que voy a celebrar esos 5 comentarios en mi última entrada, dejándola de obra maestra. More, ¿tienes fuego, o me vas a inventar otra historia en la que Puzle nos intenta atacar? Jajajaja

12 nov. 2008

A mi puto rollo

Cuando notes que yo falto, solo piensa que es porque he encontrado algo que, aparentemente, me gusta más. No porque sea mejor, ni peor. Simplemente porque ahora mismo lo que necesito es algo diferente, Por ello todo este mes de desconexión del mundo, de olvidarme siempre el móvil vaya a donde vaya, de olvidarme del mundo como el mundo a veces se olvida de mí. No es egoísmo, es tiempo para mí. Tampoco es aislamiento, sino espacio vital propio. Es lo que he necesitado tanto tiempo, el tirarme en mi cama y fumarme los duros recuerdos de días grises, lluviosos y cargados de preguntas sin respuesta. Y, exhalando una bocanada de estos recuerdos notar una sonrisa en mi cara, la sonrisa que me sale cuando pienso en la suerte que tengo por fin, de haber conseguido una estabilidad que, sabía, solo hallaría lejos de todo lo que, durante aproximadamente dos años, se comió mi sueño en las noches de mayor cansancio. Ya he conseguido despertarme por las mañanas a una hora no muy tardía y totalmente descansado, aún habiéndome quedado hasta tarde viendo cine hasta repetir de forma estúpida diálogos de esas historias que, sin dejar de ser pura ficción, reflejan en mi el sentimiento de que no soy más que uno entre millones.

Recuerda: eres lo que piensas, sientes lo que quieres.

11 nov. 2008

Odio dejar el título para el final. Nunca me decido.

Lo reconozco. Ya se sabe, uno es sincero y prefiere reconocer una buena jugada. O eso o rendirse, y eso, nunca.

Que me quiten lo bailao, pero esta vez no voy a quedarme quieto esperando a que me pise los talones para volver a avanzar en esta absurda carrera que lleva a nada. Como gilipollas, y aunque yo el que menos, me siento como el más tonto, por seguir haciendo el capullo, por entrar al trapo. Pero eso ya no importa, ni importará, ya que ni con eso ni con nada, dejo de correr. Me callo, trago humo, y mientras todo se evade, desde mi burbuja me miro a mi mismo, semidesnudo, sin frio pero no acalorado, y me pregunto si realmente este es el más patético de los, al fin y al cabo, textos que escribo a base de datos que creía ya obsoletos, sin obtener respuesta alguna. Y, cuando lo relea, prometo no borrar mil cosas porque sé que lo haría una vez más. Sobre todo escuchando frases del tipo "If we could turn back You can paper over the crack But it will return now And your heart will burn black" tan llenas de razón como de rabia. Rabia, si. Eso también es verdad. Y también lo reconozco, me da mucha rabia, y no lo quiero ni ver. Me duele, y lo sabes. La burbuja de cristal se te ha astillado, por ser aún debil, y corre peligro de romperse. Pero sigue adelante con ese triste plan que aplicas últimamente, que aunque te niego de antemano que funcione, porque es autoengaño. Como lo de las barritas energéticas. El pasado nos condiciona. Algo a tener muy en cuenta, y te lo digo yo, aunque ya no parezca mentira. ¿Alguien más está hoy por dar donde duele, o me puedo fumar el de buenas noches ya?

Que intenso ha sido ver, entre caladas, El Efecto Mariposa. Cómo me ha enganchado, como ha creado el personaje en mi cabeza, cómo me ha hecho pensar. Acojonante.

10 nov. 2008

Mítico Cambio

No sé que pensará Juan Plaza, con quien me he cruzado esta mañana en la facultad, pero yo tengo mi teoría de que cuando uno está mal escribe mucho mejor que cuando está bien. Es decir, que siempre que estoy preocupado es cuando más cosas me salen de dentro. Y cuando uno está feliz parece que se queda sin repertorio. Yo, al menos si estoy contento evito cargas negativas, sobre todo en mis pensamientos, consigouiendo así mantener el nivel de felicidad lo más elevado posible. Y si estoy mal, además de plasmar mis sentimientos negativos en letras que luego guardo en hojas sueltas, reservo unas cuantas, quizá las que más me gustan, para escribir aquí un par de líneas. Y cuando realmente estoy rallado, jodido o simplemente asqueado con un tema, cuando algo me provoca demasiado, me siento más pequeño. Y también vulnerable. Noto, pues, que mis letras son mucho más pobres e inconexas; es entonces cuando necesito el tónico que calma el dolor en mis letras: Un cambio. Un cambio externo, algo diferente.

Y como aún no me he decidido el tattoo y no lo tengo del todo seguro, aunque caerá pronto, sino un piercing, generalmente es cuando cambio de peinado, me corto el pelo completamente diferennte y eso, aunque suene estúpido, me hace más fuerte. Totalmente antagónico a Sansón, debería añadir eso a mi actualización anterior...

Y aqui quería yo llegar. A las míticas transformaciones de look, nunca demasiado notorias que, quienes me conocen, han visto sucederse en los últimos años. A la decisión inminente de siquiera dar tiempo a contársela a alguien. ¿Os suena a los de casa? ¿Sara?,¿Alberto?,¿Marta?,¿Antía? (...). Y con todo esto, además de explicar otro de mis misterios, intento darle un poco de coherencia, ahora que estoy a 3 días de mi gente, de mi ciudad (nunca pensé que utilizaría esta frase...) al mi cresta nueva. Que no os lleveis una sorpresa, porque es más de lo de siempre. Estaba en tercer grado y decidí hacerme fuerte de nuevo, subiendo al primer grado y con ánimo y fuerzas para enfrentarme de nuevo a las calles que tantos recuerdos me traen, que de tan buenos a veces, son los peores. Rehabilitado, cojo el autobús en la madrugada del Jueves al Viernes, y espero con ansia ya el café de mañaneo, recién llegado, con la niña de mi vida, que ve ma a sentar de lujo. Como mi propio Desayuno con Diamantes, acompañado de mi Audrey Hepburn particular. A mamá le hizo ilusión cuando se lo conté esta mañana. Tanto el desauyno como el corte de pelo. Así que me hará comida rica para cuando llegue, con el cariño de le corresponde a una madre. Así que estoy contento. De nuevo.

5 nov. 2008

Sobre el autor

Siempre a contracorriente. Siempre diferente. Creciente, hasta a veces absurdo pero siempre interesante. El que camina bajo la lluvia escuchando música, con o sin paraguas, y si con el, en la mano, cerrado, rompiendo esquemas. Simple, pero a la vez complejo, camino rápido, y si me pierdo me paro a preguntar. Y cuando no me encuentro, intento perderme. Relativo, es decir, nunca absoluto, respetando siempre posturas contrarias, aunque nunca las comparta. Con ideas propias, algunas más que otras. No adicto pero siempre enganchado a algo que me dé seguridad, no por ello inseguro, ni mucho menos. Como el mar, siempre llegando al mismo sitio pero nunca igual; creciendo, saltando y fluyendo constantemente, sin parar. Cruzando un paso de cebra siempre pienso en blanco, y no recuerdo lo que nunca pensé cruzando uno. Con o sin gente. Si alguien juega con fuego, me quemo. Si me pegan, pongo la otra mejilla. Y si me enamoro río, y si lloro, aunque sea por dentro, pienso. Lo siento si a veces siento, aunque nunca me arrepiento. Cansado, pero despierto, tiento a la suerte y cuando me despierto y no toco tu cuerpo miento. Aunque no tenga nada que ocultar. Y si ocultando parece que me paso es porque a veces tendría que parar. Distraído como cada vez que te miro, ido, porque me empiezas a gustar. Y es que a veces, cuando siento que te estremeces y que no me mientes creo también que te tengo que dejar. Entre sueños recuerdo que sin ti ya no es lo mismo y desisto, y me creo que te fuiste solo porque viste algo más, porque te acojonó la situación, lo que viste, lo que podría pasar. Y sin cesar de impresionar, dormido, cada mañana al despertar y ver la hora, el mundo del revés en el que vivo, recuerdo que en un paso de cebra escribí corriendo, como quien se empeña, en la pantalla del móvil, en letra pequeña estas líneas sobre mí, sobre lo que más me interesa. Sobre lo que siento, lo que más me enseña. Si no te contesto es por dos motivos: o no quiero o no puedo. Y no hay nada más que objetar. Solo que si el día esta gris yo saldré a pasear, sobre todo cuando llueve, que al empezar, las primeras gotas son las que más limpian mis heridas.

4 nov. 2008

Por fin...

A pesar de llevar toda la mañana queriendo escribir, es la inspiración la que tiene que darme el empujoncito. Por mucho que mi profesor de Escrita, Juan Plaza diga que no nos hace falta inspiración ninguna, que escribir es un acto volitivo, intencionado y que no precisa de factores externos. Chúpame un pie, Juan Plaza, no podrías escribir un artículo de opinión sobre el cambio climático a punta de pistola, ¿Verdad que no? Pues eso.

La inspiración, por llamarla de alguna manera, me ha venido en forma de canción; Como siempre Keane atentos para recordarme algún momento de mi vida. La canción en cuestión, Everybody's Changing me recuerda a hace poco más de cuatro años, una mañana de septiembre en la que el coche de mi padre nos condujo hasta Villaviciosa de Odón, a dejar a mi hermana en la Universidad Europea de Madrid por primera vez. En la radio empezó a sonar la pegadiza melodía, y la voz de Tom Chaplin me encandiló. La letra reflejaba el cambio que yo deseaba experimentar y que mi hermana mayor ya estaba sintiendo en sus propias carnes: el comienzo de la vida universitaria. Han pasado 4 años llenos de problemas, pero por fin, cuando pisé Salamanca para quedarme definitivamente y vi el coche de mis padres alejarse, dejándome allí solo como tanto tiempo llevaba deseando, mi iPod, tan atento como siempre me dedicó de nuevo esa canción mientras, sentado en la mesa de mi habitación mirando por la ventana el coche cada vez más lejos y sintiendo la sensación que deseaba desde hacía tando, me lié un porro y me lo fumé con esa banda sonora y con lágrimas en los ojos. Desde ese momento, cambié el chip totalmente. Soy otro. Y me encanta.

3 nov. 2008

Volver

Pensamientos, sensaciones y olor a lluvia. Algo de frío, el peso de la humedad en mi espalda, nubes y la sensación de que salir a airear mis problemas me ayudaría a calmarme, aunque a veces no fuese del todo cierto... Recuerdo tantos días así en Pontevedra que probablemente si intentase contarlos me olvidaria de varios. Pero aquí todo parece diferente. El estar alejado de esos problemas es probablemente lo que hace que últimamente sonría sin parar, me sienta tan seguro de mi mismo y hasta vaya notando en mí ese proceso de crecimiento personal sobre el que he escrito alguna vez. El problema es que, por motivos de salud me veo en una situación de preocupación que me lleva a volver antes de lo previsto a mi casa, y no quiero que el mundo del que tanto deseaba alejarme y, por fin lo conseguí, vuelva a caer sobre mí una vez más, aplastando a su paso los nuevos valores con los que he ido creciendo en estos pocos pero muy productivos 29 días lejos de casa... Confío en mí, soy fuerte y, como alguien (de quien, al parecer, no puedo ser amigo) me dijo en su día, no valgo lo que la gente piense, sinó el precio que yo me imponga a mi mismo.

Y a tí... tras haberte pedido que reconozcas que se te ha ido de las manos, solo me queda decirte buenas noches y buena suerte... aunque me joda.

2 nov. 2008

Toca Sonreír

Me desperté sobresaltado. Noté un escalofrío, me faltaba el nórdico que antes de caer rendido ante el sopor había colocado estratégicamente tapando mi cuerpo, desnudo. No tardé en descubrir la causa: él estaba a mi lado, dormido y tapado con la funda nórdica. La máscara que la anoche cubría mi cara transformándome en el Joker de Heath Ledger estaba medio reflejada en su cara, cansada y sumisa entre sueños. Me tranquilizó bastante despertarme en esas circunstancias después de lo que había soñado. Anoche una vez más los recuerdos volvieron a jugarme una mala pasada entre sueños. Me volvieron a hacer creer que la situación no era como yo creía; ese chico que hace un par de años cambió mi vida simplemente con aparecer en el momento menos esperado y vivir conmigo o, mejor dicho, dejarme vivir a su lado apareció una vez más como furto de mi imaginación, y esta vez fue diferente. Todas las personas que aparecieron en mi sueño parecían lanzarme constantes indirectas de que él me quería; me quería de verdad... Es la conclusión a la que la mayor parte de la gente llega cuando cuento mi historia. Pero esta historia, como todas, tiene dos mitades, la mía y la suya. Por lo tanto, al contar solo la mía es posible que se malinterprete. O eso quiero pensar.

Al salir de la ducha con su albornoz, después de un sinfín de chorros por todas partes, un tubo de sauna y litros de agua tintada de spray fosforito para teñir el pelo, me di cuenta de que el sueño no tardó en ocupar un segundo lugar en mi cabeza. O quizá un tercero. Sonreí. Sonreí porque, aún habiendo soñado con él como hacía ya tiempo que no me pasaba, esta vez no me importó. No le dí más importancia. Una muestra más del crecimiento personal al que dia a dia me veo sometido. Una muestra más de que el tiempo y la distancia curan las heridas. ¿Y si era él quien hace exactamente 28 días hizo un gesto de saludo tras tanto tiempo sin siquiera hablarnos? ME DA IGUAL.

Y entonces sonreí otra vez. Me vestí y, al salir a la calle se me ocurrió la idea de que, después de comer me apetecía sentarme a tomar un batido y seguir sonriendo. Y así fue. Batido de helado de plátano con trozos de fresa y yogur y buena compañía. ¿Qué más se puede pedir en un día de resaca como hoy?

27 oct. 2008

Dias Grises

Al salir de su casa, con las pupilas tremendamente dilatadas de tanto darle al humo de la felicidad, me dí cuenta de cuánto llovía. La decisión estaba en mis manos, así que lo que decidí hacer fue ponerme el palestino, el abrigo largo y, sostenieno del paraguas plegado en mi mano, caminar por las calles siguiendo el rumbo que marcaba el ritmo de mi iPod. Gran aliado, quien me haya leído también en el antiguo fotolog sabrá el cariño y el apego que tengo con mi reproductor Nano de Apple. Él es mi compañero, en muchas fiestas en las que yo pongo la música y en muchos dias grises en los que guía mi camino, días como hoy.

LLovía mucho, y venía el viento de poniente. Me dediqué a seguir mi instinto y, tras callejear un poco por zonas insospechadas, me vi en alguno de esos sitios que tomo como referencia para no perderme. Desde ahí seguí el camino a casa, empapándome con un paraguas en la mano. La gente me miraba extrañada, pero sus comentarios no llegaban a mis oídos, que estaban siendo guiados por la melodía de mis pasos al compás de alguna canción de Ivan Ferreiro. Entonces me llegó la sensación de que quizá estaba dando demasiado la nota y, cuando me dí cuenta de que era solo una paranoia, apareció otra vez en frente a mí. Como una señal, como la última vez. Entré en aquel quiosco e hice la pregunta más estúpida:

-Buenas noches! Bueno, supongo que le sonará extraña mi pregunta con este día, pero... ¿Tiene helados?

Aquel buen hombre me indicó dónde estaba el congelador y me abalancé. Me compré un Magnum y, cual demente, seguí mi paseo bajo la lluvia, disfrutando de ella, del helado y de la música. ¿Quién me lo iba a decir? Me lo pasé genial de camino a casa, y se me fue durante un rato la espinita con la que salí de aquella casa.

Porque a veces, aunque sea una locura, uno tiene que seguir su instinto y dejarse llevar. Probadlo, no os decepcionará.

24 oct. 2008

Trabajos Universitarios

Ejercicio de Lengua: a partir de la frase sin sentido que ha escrito el compañero de tu izquierda, compón un texto que tenga sentido. La frase que me tocó era la primera frase de este textillo que escribí en apenas 20 minutos...

Relámpagos oscurecían la mirada de su sonrisa cansada.
Había pasado ya demasiado tiempo desde que la vi por vez primera, y era capaz de hacer una clara evolución de cómo la sonrisa de aquella mujer se había ido extinguiendo. No pude dejar de mirarla a los ojos, ya que era la única parte de su cuerpo que expresaba algo. El resto de su cuerpo, masa de curvas y vertiginosos volúmenes , era totalmente inexpresivo. No adoptaba pose alguna y sus huesos, quebrados por la presión de la soledad, se amontonaban sobre el sofá como quien amontonaba cojines en una cama. Me dio pena. Eso es; pena es la palabra. Pena de ver cómo, poco a poco, se había ido apagando desde el brillo de su cabello hasta el ocaso de su boca. Quise irme de allí.

Dos horas y media después de mi encuentro con Sara, aquella niña que en mi juventud había acompañado (y a veces hasta guiado) mis pasos, lo que realmente quise fue morir. No sólo por ver que la figura antaño idolatrada de mi amiga había enmudecido, sino también, y más que nada, porque fue entonces cuando me di cuenta de que a mí estaba empezando a pasarme lo mismo. Mis amigos me decían constantemente que ya no era el mismo, el soñador de antes, el que ellos conocían o creían conocer. En el fondo sé perfectamente que no me conocían, probablemente por mi característico acto reflejo de ocultar mis verdaderos deseos cuando alguien manifiesta sentirse contrario ellos.
Creo que la única que en su día me conoció mi totalidad de virtudes y defectos fue Sara, y eso debió ser el detonante para hacerme desear la muerte, deseo que duró hasta ese mismo atardecer: el frío del invierno más seco jamás experimentado por mi piel me incitó a entrar en el Starbucks de la calle Urzáiz, y condujo mis pasos hasta el mostrador y de ahí a una mesa de pequeñas dimensiones que contrastaba con la gran butaca en la que deje recaer mi cuerpo, agotado de anfetaminas, cafeína y demás estimulantes acabados en –ina. No era feliz, no estaba tranquilo, me encontraba solo y, por si fuera poco, drogado hasta las trancas. Tomé un periódico bastante manoseado y deje que mis ojos pasasen por las páginas hasta que, sin motivo alguno me quedé leyendo un artículo sobre la escasez de materias primas en una importante zona industrial de Tokio.

22 oct. 2008

Cuento Con Moraleja

"Había una vez un niño que tenía de todo. De todo, y no era feliz. Por más que se compraba o le regalaban artículos caros, juguetes o objetos exclusivos, nada le llenaba. Se sentía medio vacío. No habia nada en el mundo que le hiciese feliz.

Un día, caminando por un sendero alejado de la ciudad, se tropezó con una piedra. Estubo a punto de caerse, y, tras recuperar el equilibrio, quiso mirar al suelo para ver por qué demonios había tropezado. Y entonces la vio. Era una piedra, normal y corriente. No era ni grande ni pequeña; no era fea pero tampoco una maravilla. pero había algo en esa piedra que nunca había visto en cualquiera de las cosas valiosas que poseía. Quedó totalmente atontado, contemplando la piedra durante un buen rato, anonadado. Sintió como, poco a poco, la piedra le iba reconfortando, llenando; haciendo algo más feliz. Tomó la piedra, la guardó en un bolsillo de su cazadora negra y siguió caminando. No podía evitar sacar la piedra cada dos por tres para admirarla. ¿Cómo algo tan sencillo podía estar haciéndole sentir tan bien...?"

Extraje la moraleja antes de terminar la historia, que me inventaba poco a poco mientras se la susurraba al oído. Las palabras emanaban de mi boca con una soltura increíble. A lo mejor no soy tan malo inventando cuentos... Son las pequeñas cosas las que realmente nos hacen felices.

21 oct. 2008

Últimamente Escucho...


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Recuerdos y/o Nostalgia

Y a veces los recuerdos vuelven, por muy apartados que los tengas. Alguien te pide que lo recuerdes o, simplemente, necesitas contarlo. El caso es que hay una historia en concreto, que se desarroyó hace aproximadamente 2 años, quizá un poco más, tal vez un poco menos, que ayer volvió a mi cabeza. Reminiscencia de un pasado en el que, a pesar de haber sufrido como un auténtico cabrón, fui feliz. Totalmente feliz. Por ello aunque ayer me entrase la nostalgia al recordarla y volviese una y otra vez a escuchar esa canción que él me puso la noche en que no pude dormir, solo mirar como dormía a muy escasos centímetros de mi, prefiero solo darle importancia a los buenos momentos. Porque ¿Qué te queda sino los buenos momentos? Con esta conclusión, el flash-back de ayer, que duró horas, no fue como los anteriores; hacía mucho que no pensaba en aquellos días, meses, en todo aquel tiempo, pero esta vez lo hice desde otra perspectiva. La perspectiva de alguien a quien el tiempo y la distancia le han ayudado a apartar los malos y horribles recuerdos y a quedarse con los buenos...

Sólo me queda la gran duda existencial de si realmente, después de tanto tiempo sin siquiera cruzar una simple palabra, fue él a quien me crucé hace exactamente 23 días (ayer alguien me hizo contar los días...), fue él quien me saludó, desde unos metros más allá del portal de su casa, si era él quien empezó a caminar detrás de mí unos minutos hasta que, una vez más, nuestros caminos se bifurcaron y nos fuimos cada uno por un lado... ¿Porqué cojones no me acerqué, aunque fuese simplemente para pedirle fuego? Probablemente así sabría si era un espejismo o si en verdad era algo real... Y anoche, 23 días después, blasfemé contra mi cobardía, contra lo fumado que iba y, sobre todo, contra mi miopía, que me impidió distinguir a escasos metros si de verdad era él... Pero solo durante un rato, porque después volví a aplicar la técnica de que las horas de sueño de por medio hacen ver las cosas de otro modo. O quizá fue la maniobra 3.14 de distracción... ¿Cómo era?

El caso es que ya veo las cosas desde otro punto de vista, y eso sigue ayudándome a seguir adelante, creciendo como punto en medio del ya citado millón de millones de ellos. Anoche fui feliz porque la nostalgia me hizo recordar sonrisas, besos en la mejilla, fuertes abrazos, mensajes a mi móvil en momentos críticos, días de playa, días de piscina, días a su lado.

20 oct. 2008

Punto En Pleno Crecimiento

No me había dado cuenta esta mañana; el mundo está girando. En verdad es estúpido, no sé como pude olvidarlo. Cuestiones básicas que a veces omito, simplemente no reflexiono y prescindo de ellas. El caso es que lo hice ayer, me volví a olvidar una vez más de que el mundo, queramos o no, va a seguir girando. Que la vida va a seguir adelante, vamos. Desde lejos de casa las cosas se ven desde otra perspectiva. He crecido, y eso pretendía. He vuelto a crecer un poquito, a madurar un pelín más... y es una sensación increíble. Si tuviese que empezar a dar las gracias a quienes me han ayudado, probablemente empezaría por Guille, que me está ayudando muchísimo directa e indirectamente, pero probablemente la lista se haría larga e interminable. Solo sé que ahora mismo me siento un punto un poquito más grande en medio de millones y millones de puntos más, de diversos tamaños. Y puesto que las comparaciones son odiosas, simplemente diré que personalmente he agrandado como punto. Y estoy dispuesto a seguir haciéndolo. Y obviamente a seguir agradeciendo a quien, en mi camino, me eche un cable a la hora de crecer. Gracias. Gracias yna vez más. Y otra. ¡Y que el mundo siga girando, que guiero que se me ponga cara de velocidad!

Pequeñas Dosis de Sinrazón

Porque por mucho que las cosas sean siempre muy complejas, lo más fácil es no complicarse la vida. Siempre procuro simplificar, intento no hacer de cada cosa un mundo e intento separar temas, intento que entre ellos no exista relación alguna o, si ha de existir, que sea mínima. Simple, ¿no?. Reduzco hasta que entiendo. Así consigo que los problemas no duren demasiado, ya que cada verdad en nuestra vida adquiere la intensidad que nosotros le demos, y, bajo mi punto de vista, el secreto está en saber darle a cada cosa su justa importancia. No hacerse ilusiones. No hacer una montaña de un grano de arena. No creer que existe algo más donde claramente no hay nada más. Es complicado seguir estos principios, pero son eficaces. Así, aplicando estas reglas básicas puedo disfrutar día a día de las pequeñas cosas, dándoles la importancia que tienen; ni más ni menos. :)


Extraño Domingo de Otoño

Título de película romanticona para la entrada de un día cargado de sensaciones y situaciones que, aunque un día cualquiera me emocionarían, hoy he dejado que pasen sin más. Hoy no tengo ganas ni de hacerme ilusiones; las últimas han salido caras. Es frustrante ver como intentas darle algo así como un sentido a tu vida y las actitudes de los demás te tiran tus intenciones por la borda. Es difícil y complejo el estado de ánimo que experimento; tanto que no soy capaz de explicarlo, y probablemente ni quiero. Estoy bien, pero por dentro estoy confuso por muchas cosas. Éstas se manifiestan en mis palabras, en mis actos, y han hecho de hoy un domingo extraño; desde que amanecí, con correo nuevo que me dejó pensativo, pasando por la tarde en la que ciertas cosas me echaron atrás hasta ahora, hasta las 3:47 de la mañana, recién llegado de la habitación de enfrente, de sacar a la luz viejos recuerdos llenos de polvo, la mayoría vivencias difíciles. Tengo interés por conocer la parte de la historia que nunca he sabido, la extraña relación que existía entre esas dos personas a las que he querido tanto. Esa relación que en su momento parecía increíble y que ha visto como se rompía el último hilo del que pendía. Esa relación de amor-odio o, más bien, de algomasqueamistad-odio, o simplemente de algo que nunca supe ver, que estaba oculto o que nunca entendí.



Vuelvo, un día más, a acostarme en un mar de dudas, arropado por mi esperanza y mi fé en que las cosas saldrán bien algún día. Esperemos que no tarde en llegar ese dia.

19 oct. 2008

Love Is The End

Les esperaba ansiadísimamente. LLevo mucho tiempo con sus 2 primeros Cds metidos en la cabeza, en el iPod y hasta en el móvil, y, por fin, Keane dan a luz su tercer trabajo, Perfect Symmetry. Es una pena, las entradas para el próximo concierto en Madrid están agotadas, y con respecto al de Barcelona... es una historia muy larga.



El caso es que, aunque me quede sin verles en directo, estoy ya disfrutando de temazos como Love Is The End, realmente bueno, o Black Burning Heart.

Introducción 2.0

LLega el frío. Y con él los abrigos largos, las tardes de café, los días de pijama... y llega el viento intentando apagar mecheros, arrancando sombreros, levantando y ondeando cabellos. LLegan los días más cortos, y la escarcha en los coches, el vaho en mi boca, confundido a veces con el humo de algún cigarro ocasional. Y con todo esto llego yo también, dispuesto y entrenado para contar un poco lo que me venga en gana. Juzguen ustedes mismos.







Me voy con la chica de la espiral en la espalda a explorar un poco las calles del casco antiguo salmantino. Auguro buenos resultados.