29 abr. 2010

(OTRO) Jueves

Un jueves que llega sin tanto sol como el resto de la semana. Una visita inesperada de fin de semana que me da auténtico pavor. Una extraña sensación de desconcierto paralela a la realidad y ni una sola moneda en el bolsillo. ¿Qué está pasando? -Me pregunté sin obtener respuesta- ¿Esto es el principio de algo?


21 abr. 2010

Utópico.

Sentado en la ventana, descondensando pensamientos. Si cierro los ojos puedo ver fotogramas de una vida más feliz. Soles que brillan, carreras por la orilla de la playa, ese olor a vida que tiene el verano. Vuelvo a abrirlos, porque aquí abajo hay mucho más que eso. Hay algo que el ser humano inventó en el momento en el que decidió enfrentarse demasiado a la vida y a la razón. Más tarde pasarían a llamarlo "problemas" y a dedicar sus días a preocuparse por ellos. Algunos disfrutan enfrentándose a ellos, pero a mi me agota. Nunca se me irá de la cabeza la idea de que la vida primitiva a base de intercambios pero con una serie de medios es la mejor solución para la búsqueda de la felicidad. Empiezo a pensar que este respiro me está dejando un tanto utópico. Tal vez, si pudiese encontrar una isla perdida sin indicios de civilización...

17 abr. 2010



La responsabilidad pesa en mis párpados hasta impedirme la vista. Trato de evitar temas, me evado, no es el mejor momento. Pero no dejo de intentar ver el lado positivo, de desear que llegue el cambio para poder subirme al carro. La cuestión está en no desesperar, en sobrevivir.

14 abr. 2010

Entonces



Con solo observar por la ventana todo queda claro; Llueve a intervalos y eso es mala señal. O por lo menos para mí y mi estado de ánimo. Me quito la ropa hasta quedar completamente desnudo y sólo entonces me siento cómodo. Me enciendo un cigarrillo y me tiro en la cama. Entonces, con menos sentido que otras veces, me pongo a escribir. Todo apunta a que hoy va a ser un día normal, como el resto de la semana. Entonces, justo antes de meterme en la ducha para desconectar un rato de la realidad, suena una canción que me hace entender qué está pasando. Solo entonces me río a carcajadas camino del baño.

13 abr. 2010

Todavía me pregunto cómo me recordarás; si como el chico perdido al que amparaste en un motel o como el corazón roto que parcheaste durante una noche de silencios. Cada vez que recuerdo el roce de tu piel noto que me cuesta respirar, probablemente porque yo te recordaré siempre como mucho más que todo eso. La reminiscencia de esa noche de cuerpos irascibles y palabras reconfortantes pesa en mi conciencia como algo que me gustaría haber podido continuar. Aunque hoy probablemente sea demasiado tarde.

12 abr. 2010

Reflexión

¿Cómo te despides de alguien sin el cual no puedes vivir? Yo no me despedí, no dije nada; simplemente me fui. Cuando esa noche terminó, crucé la acera por el lado más ancho, me encendí un cigarrillo e intenté de forma desesperada dejar de pensar. Aunque sabía que las cosas cambiarían a raíz de mi marcha, y aunque la gente de mi alrededor no supiese nada. Cuando quise darme cuenta estaba ya en mi casa. Una sensación de desorientación me invadía por dentro, me encontraba sumido en la oscuridad de mi dormitorio y la única luz allí dentro era de un rojo intenso. Pretendí no perder la calma, visionando así en mi cabeza el momento en el que mis pasos me alejaron de una persona a la que había querido tanto. Realmente no sabía qué hacer. Fue entonces cuando lo vi encima de la mesa, mi cuaderno dorado y todas sus páginas en blanco. Busqué casi a tientas una pluma, un par de mudas de ropa y mis principales efectos personales. De pronto estaba de nuevo en la calle, llovía de una forma copiosa, casi monótona. Mi cerebro estaba en plena combustión, no era capaz de controlar apenas mis movimientos. Los pasos perdidos me llevaron hasta la plaza central, donde me detuve en seco a intentar una toma de control sobre mí mismo. Allí, completamente calado, comprendí que era inútil, que la mejor opción no era huir del problema, sino enfrentarse a él. Pero no me creía capaz ni de empezar. No sentía fuerza alguna en mi cuerpo, ni siquiera un ápice de esperanza. Mi mundo había cambiado de una forma tan radical que creía que lo más conveniente era comenzar de cero, volver a nacer para entender la vida sin él. Fue entonces cuando algo en mí me hizo entender que con el paso del tiempo estaría mucho mejor, que reconstruiría mi vida obviándole a él y a todas sus caricias. Volví a emprender el paso, más consciente de por dónde iba hasta llegar a ver el mar.

6 abr. 2010

Segunda parte.



Ocho días en casa cambian la mentalidad de uno en grados que creía inalcanzables. Volver a ver a mi gente siempre es un placer, y no dejo de demostrárselo día a día porque ellos son el cómo y el porqué de muchas cosas en mi vida. Ahora que la lluvia nos da una tregua en el norte y el sol se decide a honrarnos con su presencia empieza la segunda parte de mis vacaciones. A Coruña, here we go.