24 may. 2010

Las consecuencias catastróficas de un Domingo Astromántico cualquiera

Al día siguiente se levantó pronto aunque luego volvió a acostarse. Se planteó tomarse la vida con calma, ir resolviendo sus problemas por tandas y con toda la tranquilidad del mundo. Se prometió a si mismo no alterarse y mantener un hilo de sencilla continuidad durante las horas de sol. Pero en cuanto éste se puso, se vio a sí mismo descargando toda la rabia contenida a golpes con todo lo que se interponía en su camino. Al ver el desastre que había causado se echó a llorar, se pensó a sí mismo como la frustración personificada. Entonces no le quedó otra opción que volver a desnudarse, todavía llorando por haber fallado a sus propuestas del día anterior en menos de 24 horas.

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