29 dic. 2010

El del final inesperado de un año impertinente.

Se me escapaban de las manos las últimas horas del Diciembre más mojado que mi mente podía recordar. Hablábamos de luces y de nada, tus sentimientos abrasivos quemaron las pocas cuerdas que habías conseguido que me ataran a ti. La lluvia, más copiosa si cabe que de costumbre, clarificó mi mar de dudas, limpió mis despropósitos y los dejó a punto. Entonces pude percibirlo; te cuelas en todas las canciones, eres un cabrón. Pero en el fondo, me caes bien. Debe ser por esto último que siento algo así como decepción.

¿Por dónde iba yo? Ah, si, por la lluvia. Es una pena lo de nuestro plan de Enero en la playa, me lo imaginaba atrapado en la comisura derecha de tu delirio más carnal. Y entonces sí que me daba igual que diluviase universalmente. Ahora me veo obligado a refugiarme en el letargo, o en la ya más que recurrente sinrazón más profunda, esperando desde mi hueco en el mundo que suene doce veces una campana y todo vuelva, en teoría, a empezar. Sí, lo sé, suena ridículo. Es lo que suelen llamar año nuevo. Veremos si este año TAMBIÉN viene con erótico resultado.

5 comentarios:

Javier Sendín dijo...

Tú mismo lo has dicho: "en teoría" todo vuelve a empezar, pero no hace más que seguir y seguir. Pero, vamos, que si el resultado de ese "nuevo comenzar" es de lo más erótico, bienvenido sea haha.

Felices fiestas y esas cosas que se dicen, Guille.

Clementine dijo...

Estremecedor..
Será mejor este 2011. Prometido.

Orologiaio dijo...

La comisura derecha de tu delirio más carnal. Guau.

Feliz entrada en el 2011 y beso :)

Jon dijo...

Pronto nuevos capítulos, D.

Y sonrisas, que nos las merecemos.

Anónimo dijo...

Eres increíble