28 nov. 2008

Catorceminutos

Se entrecerraron mis ojos segundos después de la tercera calada, mis pupilas se elevaron al cubo y mi cerebro se tomó un respiro. Volví al mundo unos minutos después, porque me parecía egoísta quedarme más en mi nube, y ví entonces que había pasado 14 minutos en lo que a veces llamo “Cualquier otra parte”, por la canción. Si señor, 14 minutos en los que no hice otra cosa que pensar en él, en lo que se ha convertido, en cómo ha perdido de un plumazo todo lo que me enamoraba de su forma de ser y ha aumentado su currículum sensacional con las cosas que nunca quise para él. Parece que segundo que pasa, segundo que nos separa un poco más. ¿dónde quedó el proyecto de vida en común que prometimos iniciar?. ¿dónde las ganas de recuperar, de reencontrar? Ya ni lo sé, y creo que no me importa demasiado dadas las circunstancias. Es solo que a veces me pongo nostálgico en fechas clave, y hoy para mí es una fecha importante aunque nadie lo sepa. Y tras haberme pasado Lunes, Martes y Miércoles de vida horizontal sin siquiera salir de la residencia (salí de mi habitación para comer y cenar) ayer Jueves me desperté para salir a la calle, pasear y comprar tabaco y ron. Tenía yo ganas, coño. La noche de ayer se resumiría en pocas palabras: etílico, cleptómano e imán para mujeres. Y el botín de anoche se reduce a: un spray anti-violadores de defensa personal, un salero, dos camisetas de Whisky Dyc, así como unas 15 púas de la misma promoción, 3 carteles publicitarios, un paquete de caramelos para la garganta y un lápiz que no recuerdo si salió conmigo de la residencia o se cruzó en mi camino. Con todo esto solo quiero ejemplificar que, de un momento a otro, pasé del tema y me fui a lo mio sin volver a recordar la fecha en toda la noche. Y, como ha sobrado ron y las resacas se curan con otra borrachera, me permitiré el lujo de hacer lo mismo esta noche, pero sin 14 minutos en Cualquierotraparte. Ya no valen la pena.

26 nov. 2008

Prepárame cariño

Un capuccino y algo de hierba. Esta noche voy a pensar, aunque parezca estúpido tener que proponérselo. Sin salir a helarme, sin pies fríos esta vez. Y todo lo que ha pasado estos días, tantas historias y vivencias sin llegar a ningún punto concreto, salen de mi boca para volver a ser inhaladas por las fosas nasales. Al estilo francés, pero con toque italiano. Y no solo por el deje con que exhalo, sino por la música. Luz tenue, calor suficiente y, como no, rodeado de fotografías en todas las paredes. Algún día haré esto en mi propia casa, pero con Polaroids de amigos, de pareja estable, de compañeros de redacción... o eso espero. Quiero aprovechar el tiempo al máximo hasta ese día. Por eso el proceso de alejarme de las cosas que mas joden. Y me ayuda saber que ella me siga queriendo tanto, después de tantas y tantas cosas. Y que me lo recuerde después de tanto, tanto tiempo. Ya empieza a llegar ese espíritu navideño tan patético que, si algunos dicen odiar es porque a todos nos vuelve un poco más sensibles y nos ayuda a perdonar... Me lo ha dicho mi bufanda, y ha usado como prueba gráfica el aviso de posibles precipitaciones en forma de nieve sobre Castilla y León. Y ella no suele equivocarse. No, la chica del tiempo no, la bufanda.


Si esta vez me doy por vencido, pasará lo que las últimas veces, parece que este es mi talón de Aquiles, el error del que me cuesta aprender. Un hueso duro de roer, pero como aprendí en Pontevedra, todo “hai que roelo”. También allí aprendí a hacerlo. Así que deduzco que no voy a tirar la toalla. A veces me es mas fácil llegar a conclusiones si escribo las premisas. Y yo que odiaba la filosofía... Ese también fue un jodido hueso. Pero aquí estoy, tras haber liquidado mi deuda con el comité interuniversitario de galicia y darle de refilón una patada al puto “Fedro”. Con todo pasaré como siempre del tema, hasta que poco a poco vaya perdiendo importancia, hasta acabar rindiéndome. Y sé que no debo. Y he llegado a la conclusión de no rendirme, pero lo acabaré haciendo de nuevo. Nunca viene mal la dosis de cabezonería, aunque últimamente salga demasiado.

Cinco son pocos, pero seis son demasiados. No me llenan, lo añoro tanto como la plata sobre mi piel. He echado mano de la que tiene grabado “Rojo y Verde”, porque pasamos tan buen rato juntos como hacía tanto tiampo que no puedo evitar volver a sonreir. Y es curioso, no paro de preguntarme que se me pasó por la cabeza aquel dia de finales de Agosto en el que el calor de la biblioteca y los nervios me hicieron trabucarme tanto en ese folio que, tras tanto tiempo llegó a su destino. Aunque puede que nunca debiese haberlo dejado llegar. Cuatro verbos del tirón. Superad eso si podeis. Las salidas están bloqueadas, ya no me sale palabra. El café se ha acabado, y me hace recordar que por hoy no hay nada más que fumar. Ni que barrenar. Así que con permiso, voy a ver si me duermo.

24 nov. 2008

Juguemos a príncipes y princesas

A las cinco ella ya estaba en el Starbucks, y yo subía a plaza de España a pata y a toda hostia, con música cañera que guiaba mis pasos sofocados hacia el flow de su sonrisa. Desde que cogimos el metro hasta el retiro hasta que la dejé de nuevo en la boca de metro que la condujo hasta casa intenté disfrutar al máximo de sus palabras, de su risa y de sus historias aunque a veces el embobamiento que siempre me produce el jet lag (aunque solo fuesen 3 horas de viaje) a veces nublaba mi mente y no me dejaba pensar con claridad. Por ello el caos para encontrar la nueva tienda de Davidelfin en Chueca...

Muchas cosas en muy poco tiempo, la erosión y las goteras del Palacio de Cristal se convirtieron solo en el ingenio de su escultor, y prometimos volver para caminar descalzos por los surcos encharcados del centro del majestuoso edificio. Si hubiésemos llevado la merienda me la hubiese dado en las escaleras del lago de enfrente del palacio, nuetro palacio. Yo su príncipe y ella mi princesa. Ambos tan parecidos pero a la vez distintos. Me confieso adicto a su sonrisa picarona, y a su derroche de estilo y flow, a su forma de caminar a mi paso, fugaz, con unos botines preciosos y a gran velocidad sin perder la elegancia. Y próximamente me declararé adicto a nuestras conversaciones telefónicas de su estudio de Bernabeu a mi 406 en medio de Filiberto Villalobos. Lo que sé con certeza es que, una vez pase todo el revuelo de la gran liada monumental que mi viaje furtivo ocasionó en mi familia, querida Mai, me debe usted una noche... elástica!

Los Starbucks, los escaparates y el conocer un poco más de su historia, y ella de la mía, hicieron de la tarde del viernes un tiempo muy agradable, en muy buena compañía y una relación que empieza a tener unas bases físicas, que ya eran horas. Muchas gracias por esta tarde, princesa, y en cuenato podamos, repetimos.

20 nov. 2008

Bohemio y Romántico...?

“Noche del 16 de Noviembre. Sentado en unas escaleras que están casi más frías que la noche. Tiemblo desde la cabeza a los pies, y estoy escribiendo a trompicones, borrando más que escribiendo, diría yo, mientras una canción de Police con cover a ritmo de tango sacada de la banda sonora de alguna de mis películas favoritas me hace encenderme otro cigarro tras el anterior. La gente no deja de mirarme, pero ya debe ser la costumbre. Henry, mi inseparable portátil, y yo estamos ya más que acostumbrados a que nos miren de esta manera. Pero él no está temblando. La gente debe pensar que soy un escritor frustrado, romántico y bohemio, y en el fondo no se alejan demasiado de la realidad si eso es lo que piensan de mi. Más aún si quienes me observan están notando lo que tiemblan mis manos, mis dedos , en esta noche de viaje en la que el jet lag empieza a hacer presión en mi cabeza. Tanto que me ha costado 10 minutos encontrar una máquina expendedora de tabaco a la que solo le faltaba el cartel luminoso para decir: “Estoy aquí”. Me tranquilizo un poco, en el fondo no me afecta tanto la dichosa cancioncita, ¿no? Creo que he encontrado otra de esas ya míticas canciones que me tocan algo dentro, otra de esas historias con las que, aunque no quiera, me identifico y hasta me creo esas partes de la letra con las que antes siquiera de escucharlas no estaba de acuerdo.

Últimamente el frío es el mejor de los estímulos para lanzarme a escribir cual poseso. Realmente solo escribo para mí aunque algunos trozos los deje, de paso, en mi blog, por aquello de rellenar un poco. Por alguna razón que aún no he descubierto del todo, las cosas empiezan a tener un sentido. Lo poco que sé sobre el tema es lo que ya sabía; el alejarme de mis problemas, de mi ciudad, de mi casa y de la monótona vida que durante 17 años he experimentado tiene bastante que ver, y lo sé. Y soy totalmente consciente. La pregunta es: ¿qué es lo que me está haciendo cambiar tanto, crecer tanto? Y la respuesta es lo que me dedico a buscar, también consciente de que puede que nunca la encuentre, pero con interés más que suficiente como para hacerlo.

Demasiado bohemio parezco aquí, tirado en una gasolinera rodeado de gente que ni conozco y que me deben estar tomando por el más absurdo de los incomprendidos teenagers. Pero me da igual, voy a subir de nuevo y seguir el camino. Es todo cuanto necesito ahora. Normal que lo piensen...”

Cuando me acomodé en mi asiento pusieron esa extraña película de un hombre que encuentra el cadáver de su hermano congelado y lo guarda en la nevera para luego cobrar el seguro, untando al hermano de grasa y decorándolo con carne y bacon para que los lobos devorasen su cadáver. Y aunque sabía que debía seguir escribiendo, me quedé embobado comiendo White Maltesers y emparanoiandome con el asunto. Creo que lo que me enganchó a la cinta fue cuando vi que la mujer del guardafiambres tenía el síndrome que te hace, de repente, gritar palabrotas. Ese de:

-¿Que tal está tu madre?
Oh! Pues muy bien, como siempre...¡cerda chupapoyas ardirás en el infierno, zorra!

Es gracioso, si yo lo padeciese sería el hombre más feliz del mundo, siendo sincero con la excusa de que no puedo remediarlo. Aunque, he de confesarlo, padezca o no el síndrome, suelo hacerlo...

17 nov. 2008

Cosas de la vida

El del sábado no fue solamente otro rato detrás de casa de Cor, ni lo destaco porque fuesen las mayores risas de mi vida. Si por algo, de todo mi finde en casa me quedo con ese momento es por la forma en la que llegué a sentirme, tan extraña, tan imposible y a la vez intensa. Lau y yo nos fuimos por ahí a fumarnos algo, y a ponernos al día en un rato de todo lo que en este mes ha pasado, que no ha sido poco. En un principio pensaba que Lau estaría un buen rato aguantando que le diese la chapa con la de cosas que tengo que contar, pero no fue así, y casi mejor; En Pontevedra las cosas también han cambiado mucho, y de no ser por ella, no me hubiese enterado de la mitad de ellas.

Leyendo este primer párrafo parece que lo más intenso de mi fin de semana fue ponerme al dia de los problemas y no fue así. Pero en un párrafo no puedo explicar la oleada de sensaciones que invadieron mi cuerpo entero, quedando éste frío, inmóvil y sin ser apenas capaz de reaccionar ante algunos estímulos. No solo estubimos Lau y yo. También llegó Clara, con quien disfruté de una estupenda cena y posteriormente de una Franciscana, como ya hacía tiempo quie no podía. Pero tampoco fue eso. Fue la llegada de esa chica en moto, esa con la que conviví durante unos años, hasta los 14. Bueno, no fue su llegada lo que me hizo experimentar una mezcla entre impotencia y tristeza, sino el tema de conversación que tocamos.

Hace ya tiempo que, de aquella manera, resolvimos nuestras diferencias, y a veces me encanta hablar con ella, a pesar de lo reservada o quizá agresiva que puede ser algunas veces. Sé que por dentro, a pesar de la ventaja que nos lleva a todos en lo que a experriencias en la vida se refiere, sigue siendo la niña curiosa e inquieta con la que empecé mis andanzas de crío. También las más vandálicas. Me dolió ver que, al distanciarnos, se juntó con mala gente. Y anoche me lo reconoció. Se arrepiente. Pero se le veía en los ojos, que casi siempre son inexpresivos en medio de su rostro. Se arrepiente de haberse metido en rollos, de haberse juntado con malas compañías, de haber probado tantas cosas y de no solo haberse contentado con probarlas. Ayer me reconoció que tenían razón quienes, al tomar la decisión de dejar los estudios, le dijeron que se arrepentiría un buen día. Pero quiero quedarme con la frase que dijo, que prefiere sacarse la ESO con 18 años (cerca de los 19, nunca he olvidado su cumpleaños) antes que verse como la mítica treintañera en paro tras un curro de cajera cagándose en la puta por no haber estudiado.

Lo que me hizo casi echarme a llorar fue cuando Clara y yo, compañeros suyos de clase durante tantos años hasta que lo dejó, le explicamos por encima lo que es la Universidad. Lo reconoció también, le hablábamos en chino, y en su defensa alegó algo en lo que nunca me había parado a pensar: “Claro, os lo han ido explicando conforme pasabais de curso, llegando a Bachillerato... A mi ya me lo explicarán”. Y es con este momento con el que me quedo, con el saber que ha retomado sus estudios, o que lo está intentando, y quiero desde aquí, aunque nunca lo vaya a leer o eso supongo, decirle que aunque no seamos ni una milésima parte de lo que fuimos, sigo creyendo en ella con toda mi fuerza, porque aunque no sabe que yo conozco muchas de sus historias de oídas, a mi me ha demostrado solo llegando hasta la noche de ayer que es una luchadora nata, y que nada va a poder con ella. Suena muy estúpido decirlo así, y probablemente no tenga ni derecho a decirlo, pero anoche me sentí hasta orgulloso de alguien a quie, por desgracia, perdí hace años...

Son las 21:09 y yo sigo en este autobús de vuelta a Salamanca, cargado hasta en culo de equipaje pero tembién de momentos y sensaciones intensas en muy poco tiempo, apenas 2 días, que me ayudarán a seguir adelante. Y en cuatro días, Marta y yo en Madrid de finde. Y alguien me debe un paseo nocturno por las calles de la capital, y esta vez no lo voy a perdonar!

15 nov. 2008

Esta mañana y la cena

Ya no es lo que era, o, por lo menos, lo parece. Callejear por las calles gastadas de innumerables momentos vividos a lo largo de demasiados años viviendo aquí me han curtido lo suficiente como para no volver a caer. Por ello, hoy he salido a pasear por aquí, a airearme y a comprobar como, con la cabeza bien alta y la chupa de cuero desabrochada, esto no es tan horrible como en su día me pareció. Me pregunto qué culpa tendría la ciudad de albergar a esa escoria humana que la llenó de problemas mientras doy otro trago a mi batido y pienso en el futuro. En el inmediato, claro está, en que esta noche, después de tanto tiempo sin hacerlo, Clara y yo cenaremos juntos. Rojo y verde, buenos tiempos, recuerdos mejores, experiencias increíbles con las que conté en su día para seguir adelante y, además, esa compenetración casi casi perfecta a la hora de hablar casi cualquier cosa, después de todo lo que haya pasado. Por eso, por ser una ocasión especial, hoy cocino yo. Pero no es simplemente cocinar, preparar la cena, sinó hacerlo con cariño e ilusión, que no cenamos juntos desde que en Enero celebramos nuestros cumpleaños juntos.

Camino a casa

Y aquí estoy, saliendo de la estación de autobuses de Salamanca. Desde aquí son solo 6 horas, y el autobús pasa, curiosamente, por la puerta de mi residencia. He visto a Wolfgang, tan concentrado en su trabajo y tan bonachón como siempre. Y me ha entrado la sensación de que esta era otra de las cosas que llevo esperando tanto tiempo. Los típicos detalles y situaciones que siempre quise vivir incluyen el primer viaje de vuelta a casa, que puede que halla contado, no tenia previsto hasta Navidad, No por nada y si por todo. Quería pegarme 3 meses desconectado del mundo, de la rutina y de todas las cadenas que me atan. Pero cuando ví que había que empezar también a ponerse las pilas, relajé las cosas en un mes. Y ha sido un mes genial, irrepetible, el primero.

Viéndome ya camino de mi casa, el resto de tripulantes de este autobús me miran bastante extrañados, mientras se preguntan qué coño estoy escribiendo. Simplemente, aunque parezca de friki total, me han entrado ganas de desenfundar a Henry Peter y darle un poco de uso al procesador de textos. Así que, con todas mis cosas recogidas en maletas y teorías hechas con mis ideas puedo dormir tranquilo. Deberes hechos, y me inunda el sentimiento de que, ya puestos a pensar solo en futuro inmediato o muy, muy cercano, sé que mañana quiero ver amanecer cerca o en la misma ciudad que me vio nacer, crecer y al mismo tiempo soñar. Y aun siendo sueños de salir de allí, 17 años no hay quien los borre de un plumazo, y nunca he querido eso.

Y de ahí que, justo antes de venirme a Salamanca terminé los deberes que tenía pendientes: olvidar o aparcar todas las cosas negativas que me hubiesen pasado hasta entonces. Es un proyecto intenso de juego con tu propio yo, y he de reconocerlo, me encanta. He conseguido aparentemente lograr un estado de nirvana mental en el que las cosas negativas se aparcan y se disfruta en la medida de lo posible de las buenas. ¿Quién en su sano juidio sería capaz de borrar sus recuerdos? Eso nunca. Yo nunca me arrepiento, y si lo hago, me lo callo, pero eso nunca pasa. Estoy en casa.

13 nov. 2008

Puzle contra la Agente More y el Teniente Willigham

Nos metimos en la cama y nos tapamos hasta arriba. Aunque dentro de mi habitación hacía calor, decidimos que estaríamos más a gusto tapados. Me miró y su dedo rozó mi mano, apartándola de donde estaba: el teclado del portátil. Puso la película sin saber que no iba a ser una sola película. Fueron 6 seguidas. Anoche la More y yo nos chupamos un maratón de Saw. Desde Saw I a Saw V. Pero el entrante introductorio fue todo un peliculón, Obsesión.

LLevamos muchas tardes de cine. Sweeney Todd, El Efecto Mariposa... Pero ninguna de ellas como ayer. Que tarde, señores. Si hasta nos dormimos los dos en mi cama, me desperté flipando... Menuda la de ayer. Y la de hoy. Al leventarnos y fumarnos el de buenos dias, se puso mi ropa más baggy y salimos a la calle, mañaneo máximo, mientras Choni limpiaba la habitacion. Intentamos robar la caja de esas narices de payaso verdes que pueblan todo Salamanca, salidas de una nueva red social, Keteke, rollo Tuenti. Fue un misterio hallar la caja vacía, y nos pusimos como locos a buscar las pruebas del delito. Entonces, Mc More (su nombre de rapera con mi ropa ancha, recientemente impuesto) se convirtió en la Agente More. Y yo en el Teniente Willigham, su coronel. Igual que Willigham, el Senior de la Slut justicia. Solo ella y poco más conocen lo que estoy diciendo. Y me encanta.

Ahora, cinco de la tarde, cubata en mano. Fiesta de ciencias, otra gran liada monumental. Aqui más que estudiantes hay vagos redomados que me arrastran cual muchedumbre fiestera. Así que, una vez termine de escribir esto, ya en estado ebrio me noto, terminaré de privar e iremos a los Pubs que abren desde las 4 de la tarde, y si, se llenan. ¿Qué mejor forma de coger el autobús a casa esta noche que de reenganche? Con una peli, tras el de buenas noches, desenado llegar a casa y tomarme un café. Mejor dicho, el café. Pero ahora nada de café, más vino y pasadme un cigarro, que voy a celebrar esos 5 comentarios en mi última entrada, dejándola de obra maestra. More, ¿tienes fuego, o me vas a inventar otra historia en la que Puzle nos intenta atacar? Jajajaja

12 nov. 2008

A mi puto rollo

Cuando notes que yo falto, solo piensa que es porque he encontrado algo que, aparentemente, me gusta más. No porque sea mejor, ni peor. Simplemente porque ahora mismo lo que necesito es algo diferente, Por ello todo este mes de desconexión del mundo, de olvidarme siempre el móvil vaya a donde vaya, de olvidarme del mundo como el mundo a veces se olvida de mí. No es egoísmo, es tiempo para mí. Tampoco es aislamiento, sino espacio vital propio. Es lo que he necesitado tanto tiempo, el tirarme en mi cama y fumarme los duros recuerdos de días grises, lluviosos y cargados de preguntas sin respuesta. Y, exhalando una bocanada de estos recuerdos notar una sonrisa en mi cara, la sonrisa que me sale cuando pienso en la suerte que tengo por fin, de haber conseguido una estabilidad que, sabía, solo hallaría lejos de todo lo que, durante aproximadamente dos años, se comió mi sueño en las noches de mayor cansancio. Ya he conseguido despertarme por las mañanas a una hora no muy tardía y totalmente descansado, aún habiéndome quedado hasta tarde viendo cine hasta repetir de forma estúpida diálogos de esas historias que, sin dejar de ser pura ficción, reflejan en mi el sentimiento de que no soy más que uno entre millones.

Recuerda: eres lo que piensas, sientes lo que quieres.

11 nov. 2008

Odio dejar el título para el final. Nunca me decido.

Lo reconozco. Ya se sabe, uno es sincero y prefiere reconocer una buena jugada. O eso o rendirse, y eso, nunca.

Que me quiten lo bailao, pero esta vez no voy a quedarme quieto esperando a que me pise los talones para volver a avanzar en esta absurda carrera que lleva a nada. Como gilipollas, y aunque yo el que menos, me siento como el más tonto, por seguir haciendo el capullo, por entrar al trapo. Pero eso ya no importa, ni importará, ya que ni con eso ni con nada, dejo de correr. Me callo, trago humo, y mientras todo se evade, desde mi burbuja me miro a mi mismo, semidesnudo, sin frio pero no acalorado, y me pregunto si realmente este es el más patético de los, al fin y al cabo, textos que escribo a base de datos que creía ya obsoletos, sin obtener respuesta alguna. Y, cuando lo relea, prometo no borrar mil cosas porque sé que lo haría una vez más. Sobre todo escuchando frases del tipo "If we could turn back You can paper over the crack But it will return now And your heart will burn black" tan llenas de razón como de rabia. Rabia, si. Eso también es verdad. Y también lo reconozco, me da mucha rabia, y no lo quiero ni ver. Me duele, y lo sabes. La burbuja de cristal se te ha astillado, por ser aún debil, y corre peligro de romperse. Pero sigue adelante con ese triste plan que aplicas últimamente, que aunque te niego de antemano que funcione, porque es autoengaño. Como lo de las barritas energéticas. El pasado nos condiciona. Algo a tener muy en cuenta, y te lo digo yo, aunque ya no parezca mentira. ¿Alguien más está hoy por dar donde duele, o me puedo fumar el de buenas noches ya?

Que intenso ha sido ver, entre caladas, El Efecto Mariposa. Cómo me ha enganchado, como ha creado el personaje en mi cabeza, cómo me ha hecho pensar. Acojonante.

10 nov. 2008

Mítico Cambio

No sé que pensará Juan Plaza, con quien me he cruzado esta mañana en la facultad, pero yo tengo mi teoría de que cuando uno está mal escribe mucho mejor que cuando está bien. Es decir, que siempre que estoy preocupado es cuando más cosas me salen de dentro. Y cuando uno está feliz parece que se queda sin repertorio. Yo, al menos si estoy contento evito cargas negativas, sobre todo en mis pensamientos, consigouiendo así mantener el nivel de felicidad lo más elevado posible. Y si estoy mal, además de plasmar mis sentimientos negativos en letras que luego guardo en hojas sueltas, reservo unas cuantas, quizá las que más me gustan, para escribir aquí un par de líneas. Y cuando realmente estoy rallado, jodido o simplemente asqueado con un tema, cuando algo me provoca demasiado, me siento más pequeño. Y también vulnerable. Noto, pues, que mis letras son mucho más pobres e inconexas; es entonces cuando necesito el tónico que calma el dolor en mis letras: Un cambio. Un cambio externo, algo diferente.

Y como aún no me he decidido el tattoo y no lo tengo del todo seguro, aunque caerá pronto, sino un piercing, generalmente es cuando cambio de peinado, me corto el pelo completamente diferennte y eso, aunque suene estúpido, me hace más fuerte. Totalmente antagónico a Sansón, debería añadir eso a mi actualización anterior...

Y aqui quería yo llegar. A las míticas transformaciones de look, nunca demasiado notorias que, quienes me conocen, han visto sucederse en los últimos años. A la decisión inminente de siquiera dar tiempo a contársela a alguien. ¿Os suena a los de casa? ¿Sara?,¿Alberto?,¿Marta?,¿Antía? (...). Y con todo esto, además de explicar otro de mis misterios, intento darle un poco de coherencia, ahora que estoy a 3 días de mi gente, de mi ciudad (nunca pensé que utilizaría esta frase...) al mi cresta nueva. Que no os lleveis una sorpresa, porque es más de lo de siempre. Estaba en tercer grado y decidí hacerme fuerte de nuevo, subiendo al primer grado y con ánimo y fuerzas para enfrentarme de nuevo a las calles que tantos recuerdos me traen, que de tan buenos a veces, son los peores. Rehabilitado, cojo el autobús en la madrugada del Jueves al Viernes, y espero con ansia ya el café de mañaneo, recién llegado, con la niña de mi vida, que ve ma a sentar de lujo. Como mi propio Desayuno con Diamantes, acompañado de mi Audrey Hepburn particular. A mamá le hizo ilusión cuando se lo conté esta mañana. Tanto el desauyno como el corte de pelo. Así que me hará comida rica para cuando llegue, con el cariño de le corresponde a una madre. Así que estoy contento. De nuevo.

5 nov. 2008

Sobre el autor

Siempre a contracorriente. Siempre diferente. Creciente, hasta a veces absurdo pero siempre interesante. El que camina bajo la lluvia escuchando música, con o sin paraguas, y si con el, en la mano, cerrado, rompiendo esquemas. Simple, pero a la vez complejo, camino rápido, y si me pierdo me paro a preguntar. Y cuando no me encuentro, intento perderme. Relativo, es decir, nunca absoluto, respetando siempre posturas contrarias, aunque nunca las comparta. Con ideas propias, algunas más que otras. No adicto pero siempre enganchado a algo que me dé seguridad, no por ello inseguro, ni mucho menos. Como el mar, siempre llegando al mismo sitio pero nunca igual; creciendo, saltando y fluyendo constantemente, sin parar. Cruzando un paso de cebra siempre pienso en blanco, y no recuerdo lo que nunca pensé cruzando uno. Con o sin gente. Si alguien juega con fuego, me quemo. Si me pegan, pongo la otra mejilla. Y si me enamoro río, y si lloro, aunque sea por dentro, pienso. Lo siento si a veces siento, aunque nunca me arrepiento. Cansado, pero despierto, tiento a la suerte y cuando me despierto y no toco tu cuerpo miento. Aunque no tenga nada que ocultar. Y si ocultando parece que me paso es porque a veces tendría que parar. Distraído como cada vez que te miro, ido, porque me empiezas a gustar. Y es que a veces, cuando siento que te estremeces y que no me mientes creo también que te tengo que dejar. Entre sueños recuerdo que sin ti ya no es lo mismo y desisto, y me creo que te fuiste solo porque viste algo más, porque te acojonó la situación, lo que viste, lo que podría pasar. Y sin cesar de impresionar, dormido, cada mañana al despertar y ver la hora, el mundo del revés en el que vivo, recuerdo que en un paso de cebra escribí corriendo, como quien se empeña, en la pantalla del móvil, en letra pequeña estas líneas sobre mí, sobre lo que más me interesa. Sobre lo que siento, lo que más me enseña. Si no te contesto es por dos motivos: o no quiero o no puedo. Y no hay nada más que objetar. Solo que si el día esta gris yo saldré a pasear, sobre todo cuando llueve, que al empezar, las primeras gotas son las que más limpian mis heridas.

4 nov. 2008

Por fin...

A pesar de llevar toda la mañana queriendo escribir, es la inspiración la que tiene que darme el empujoncito. Por mucho que mi profesor de Escrita, Juan Plaza diga que no nos hace falta inspiración ninguna, que escribir es un acto volitivo, intencionado y que no precisa de factores externos. Chúpame un pie, Juan Plaza, no podrías escribir un artículo de opinión sobre el cambio climático a punta de pistola, ¿Verdad que no? Pues eso.

La inspiración, por llamarla de alguna manera, me ha venido en forma de canción; Como siempre Keane atentos para recordarme algún momento de mi vida. La canción en cuestión, Everybody's Changing me recuerda a hace poco más de cuatro años, una mañana de septiembre en la que el coche de mi padre nos condujo hasta Villaviciosa de Odón, a dejar a mi hermana en la Universidad Europea de Madrid por primera vez. En la radio empezó a sonar la pegadiza melodía, y la voz de Tom Chaplin me encandiló. La letra reflejaba el cambio que yo deseaba experimentar y que mi hermana mayor ya estaba sintiendo en sus propias carnes: el comienzo de la vida universitaria. Han pasado 4 años llenos de problemas, pero por fin, cuando pisé Salamanca para quedarme definitivamente y vi el coche de mis padres alejarse, dejándome allí solo como tanto tiempo llevaba deseando, mi iPod, tan atento como siempre me dedicó de nuevo esa canción mientras, sentado en la mesa de mi habitación mirando por la ventana el coche cada vez más lejos y sintiendo la sensación que deseaba desde hacía tando, me lié un porro y me lo fumé con esa banda sonora y con lágrimas en los ojos. Desde ese momento, cambié el chip totalmente. Soy otro. Y me encanta.

3 nov. 2008

Volver

Pensamientos, sensaciones y olor a lluvia. Algo de frío, el peso de la humedad en mi espalda, nubes y la sensación de que salir a airear mis problemas me ayudaría a calmarme, aunque a veces no fuese del todo cierto... Recuerdo tantos días así en Pontevedra que probablemente si intentase contarlos me olvidaria de varios. Pero aquí todo parece diferente. El estar alejado de esos problemas es probablemente lo que hace que últimamente sonría sin parar, me sienta tan seguro de mi mismo y hasta vaya notando en mí ese proceso de crecimiento personal sobre el que he escrito alguna vez. El problema es que, por motivos de salud me veo en una situación de preocupación que me lleva a volver antes de lo previsto a mi casa, y no quiero que el mundo del que tanto deseaba alejarme y, por fin lo conseguí, vuelva a caer sobre mí una vez más, aplastando a su paso los nuevos valores con los que he ido creciendo en estos pocos pero muy productivos 29 días lejos de casa... Confío en mí, soy fuerte y, como alguien (de quien, al parecer, no puedo ser amigo) me dijo en su día, no valgo lo que la gente piense, sinó el precio que yo me imponga a mi mismo.

Y a tí... tras haberte pedido que reconozcas que se te ha ido de las manos, solo me queda decirte buenas noches y buena suerte... aunque me joda.

2 nov. 2008

Toca Sonreír

Me desperté sobresaltado. Noté un escalofrío, me faltaba el nórdico que antes de caer rendido ante el sopor había colocado estratégicamente tapando mi cuerpo, desnudo. No tardé en descubrir la causa: él estaba a mi lado, dormido y tapado con la funda nórdica. La máscara que la anoche cubría mi cara transformándome en el Joker de Heath Ledger estaba medio reflejada en su cara, cansada y sumisa entre sueños. Me tranquilizó bastante despertarme en esas circunstancias después de lo que había soñado. Anoche una vez más los recuerdos volvieron a jugarme una mala pasada entre sueños. Me volvieron a hacer creer que la situación no era como yo creía; ese chico que hace un par de años cambió mi vida simplemente con aparecer en el momento menos esperado y vivir conmigo o, mejor dicho, dejarme vivir a su lado apareció una vez más como furto de mi imaginación, y esta vez fue diferente. Todas las personas que aparecieron en mi sueño parecían lanzarme constantes indirectas de que él me quería; me quería de verdad... Es la conclusión a la que la mayor parte de la gente llega cuando cuento mi historia. Pero esta historia, como todas, tiene dos mitades, la mía y la suya. Por lo tanto, al contar solo la mía es posible que se malinterprete. O eso quiero pensar.

Al salir de la ducha con su albornoz, después de un sinfín de chorros por todas partes, un tubo de sauna y litros de agua tintada de spray fosforito para teñir el pelo, me di cuenta de que el sueño no tardó en ocupar un segundo lugar en mi cabeza. O quizá un tercero. Sonreí. Sonreí porque, aún habiendo soñado con él como hacía ya tiempo que no me pasaba, esta vez no me importó. No le dí más importancia. Una muestra más del crecimiento personal al que dia a dia me veo sometido. Una muestra más de que el tiempo y la distancia curan las heridas. ¿Y si era él quien hace exactamente 28 días hizo un gesto de saludo tras tanto tiempo sin siquiera hablarnos? ME DA IGUAL.

Y entonces sonreí otra vez. Me vestí y, al salir a la calle se me ocurrió la idea de que, después de comer me apetecía sentarme a tomar un batido y seguir sonriendo. Y así fue. Batido de helado de plátano con trozos de fresa y yogur y buena compañía. ¿Qué más se puede pedir en un día de resaca como hoy?