28 feb. 2010

Púm!

Tampoco recordaba lo que se experimentaba al sentirse fracasado. No me gusta que los planes no salgan bien, y odio ese instante en el que de repente, a tu alrededor todo empieza a destrozarse. Por supuesto la onda expansiva de tanto destrozo me ha alcanzado, lo ha arrasado todo a su paso. Antes que quedarme como un gilipollas contemplando "los restos de" yo voy a seguir con lo mío.

Es decir, que me voy a mi casa porque algo me dice que es lo que necesito. A pesar de ello, el asunto me da hasta miedo.

21 feb. 2010

Perspectivismo.

Despierta, que el sueño paraliza. Que buenas esas situaciones que te brinda la vida de guiñarte un ojo a tí mismo, y qué vitales. A pesar de ello, no hay que dormirse en ningún laurel, que no hay tiempo para historias. Para alguien a quién lo único que se le da realmente bien es vivir, no lo hay. Y la costumbre de contarse mentirijillas a uno mismo puede ser una ayuda si puedes controlar hasta dónde te puede llevar. Cuando te acostumbras a sobrellevarlo, no está tan mal. De hecho es una de las mejores bazas si nos ponemos perspectivistas.

9 feb. 2010

Durante esos días contemplé nevar y llover como hacía tiempo. El modo automático se vio obsoleto ante un eminente cambio. La crisis me alcanzó de lleno a finales de Enero, cuando apenas quedaba tiempo para remediar nada. No me dio tiempo ni a coger mis cosas, ni siquiera a preguntar. Una vez más, las circunstancias dieron un brusco giro, poniéndolo todo patas arriba y noqueándome a mí sin piedad. A partir de entonces comenzó otra vez el proceso de intentar dejar pasar los días para evaluar los daños y repararlos en la medida de lo posible con algo de lucidez.

5 feb. 2010

Mojado.

Solía salir a la calle en las noches de lluvia a pasear para no pensar. A veces mis pasos me llevaban más lejos que mi imaginación y terminaba por arrepentirme de haber salido. Otras, sin embargo, mi imaginación me distraía construyendo alguna historia de misterios, romance y pasión, guiándome así los pasos hacia lugares recónditos. Son esas las noches que recuerdo mejor, las que más valieron la pena, convirtiéndose así en razones para salir de nuevo a caminar bajo la lluvia.

2 feb. 2010

El plan.

Entonces, y solo entonces pude unir las piezas; todo, absolutamente todo encajaba. El maquiavélico plan tenía pinta de haber sido trazado cuidando al máximo cada detalle. Pensé entonces de él que era un plan perfecto, ingenioso, sorprendente. Pero cai definitivamente en la cuenta cuando revisé lo que estaba sopesando, detenidamente. "Casi perfecto", pero alguien se ha descuidado en cosas. En varias, de hecho, este plan tiene lagunas. Y algunas, profundas.

Y así una vez más, demostré al mundo mi capacidad para no caer facilmente ante los entresijos de la mala vida. No va conmigo ese juego, las mentiras me parecen algo serio.