18 mar. 2009

El conejo blanco

Ya lo veía yo venir; todo, pero no tan pronto. Ahora mismo me bloqueo en el recuento de horas que quedan hasta llegar a casa y me pierdo al intentar decidir cuales de ellas emplear en reordenar un poco la 406 y hacer la maleta. Mi estado de ánimo es un balance entre las ganas de ver cómo han cambiado estos 2 meses a gente a la que quiero tanto y el desánimo de dejarme en Salamanca la razón más vital para respirar que he encontrado por casualidad y no quiero dejar atrás. Y esta sensación es la que me mantiene realmente bloqueado. No tengo el día para buscar al conejo blanco, hoy en el país de las maravillas me convierto en conejo blanco yo mismo y salgo corriendo a toda prisa porque llego tarde. Aunque yo me sentaría con el sombrerero a tomar una taza de té y a gritar ¡GATO! para que se monte el percal en busca de la jalea. Hay que liarla, siempre.

16 mar. 2009

MADrid


Sonreí. Era lo más oportuno, la sonrisa salió de mi como acto reflejo y no pude contenerla; fue algo instantáneo. Seguí bajando escalones de la boca de Metro y mis pensamientos se desvanecieron una vez más entre escaleras mecánicas. Estos 4 días cargados de ese surrealismo que choca contra el suelo y se hace trozos de realidad me han servido (como todo en esta vida) para encuentros, reencuentros y desencuentros. Aprovechable para aprender de errores, pero también de aciertos, atrevimientos y osadías varias. Siempre sacando partido a todo, empeñado en demostrar tantas cosas. Luces, humo, sombras, caras conocidas, ron y el olor que percibes cuando te sientes como en casa. Viví un nuevo intento fallido de insurrección de la vitrocerámica rosa fuxia y me encontré en situaciones tan embarazosas en las que no pude parar de repetir las mismas frases quedando de necio. Mi teléfono en un WC, sin retorno; lo único que hace después del chapuzón es vibrar sin parar, creo que está compinchado con la vitrocerámica. Bajo los fusibles y decido que la oscuridad es lo que pega en ese momento. Salgo al balcón y con Vetusta Morla sonando a todo trapo disfruto calada a calada del bohemio barrio de La Latina. No todo fueron caras de boniato, también hubo muchas risas.

10 mar. 2009

Explosión en mi cabeza

Anhelos de mi cama, vacío y silencio, nostalgia en papel extrafino, que me quede contigo, una y otra locura; la tuya, la mía, un cazador cazado y cerveza a mansalva. Melodía a piano, pasión y sentimiento, un tequiero si yo apenas tengo voz, una mente precoz, tentación sin remedio. Sabe a hierba de la buena, ¿Qué tal todo por mi pueblo? De sonrisas siniestras y tipos aparentemente amables, sus caras, sus gestos y la More ya no está. Con base acuosa, arrítmico; indomable. Atentado en mi cabeza, siniestro total, rápido, rápido, lento. El vacío de mi vaso, el llenazo de un concierto de Keane, una botella de ron vacía, la Antología Poética de Gerardo Diego que robé, gracias una vez más al Club Internacional del Libro por contribuír a la causa. De días sin prisa, tardes sin viento o el reloj que te regalé. Por la puerta de emergencia, sin sentido, dirección ni rumbo, con mi cabeza en tu hombro, o de ganas de soñar. ¿Porqué llegas tarde? Y otras muchas monotonías. Con caras de boniato tras el humo de un cigarrillo liado, sin segundas intenciones que hablan de treguas en mi cama, de dos hombres y un problema. Tantos botes de ajo en polvo, que recuerdo, le encantaba; de teorías de colores y Anatomía de Grey, piernas peludas que arruinan carreras y sesiones de cine intenso, de maratones de Perdidos, de guerras de besos. Sin soñar con encontrarte, sin mentirme demasiado. Por favor, por doquier, por los botes de Pringles y los paquetes de 36 Sobaos Martínez, mi cama al borde del hielo, si la cambio de lugar quizá no note tanto su ausencia. Todo esto y mi tomo 1º del Quijote, que aunque suene a blasfemia, ha servido hasta de tabla para cortar lomo ibérico... ¿Qué habrá sido de los tomos 2 y 3 en Santiago? Lo comprobaré, si todo va según el plan, el jueves 19.