4 may. 2010

F(L)S

Tenía quince años y no podía dejar de soñar. A veces quería volar, escaparme de donde me encontraba y alejarme lo más posible. Otras, deseaba con todas mis fuerzas desaparecer, hacerme invisible. Solo unas pocas, cuando estaba a solas y me disponía a la labor de pensar, en bajito soñaba con crecer, con convertirme por fin en esa persona que quería ser. Me sentía tan defraudado porque mis sueños no se cumplían...

Tiempo después, los meses que fueron quedando atrás empezaron a tener sentido, a tener una moraleja oculta. Empecé a leer entre líneas, a dejar de jugar a ser ingenuo como el resto, a empezar a ser más yo mismo. Es curioso, cuando uno empieza a actuar por su cuenta sin depender de nada ni de nadie se piensa a sí mismo ridículo, pero con el tiempo uno consigue sentirse natural y auténtico, diferente. Dejé el amor aparcado, decidí aprovechar el mundo terrenal. Y a veces, estas cosas pasan factura.

Y hablando de amor, me encanta esta nueva unión:

4 comentarios:

vicente dijo...

Me encanta,me encanta..
te sigo ya desde hace un tiempo pero ahora que tengo blog prometo pasar más..
un beso¡

Cristina S. dijo...

Me encanta el texto y su moraleja oculta no tan oculta.

Un besote!

fashionfamous dijo...

simplemente puedo decir: PRECIOSO!

¡Besitos monosos fashionista!

Crisan dijo...

Es muy bonito, da que pensar..
el daño que hace estar en esa edad donde nada es como parece ser