9 dic. 2008

06:05 AM

Lo sabía. Sabía que en cuanto te escuchase descolgar el móvil (que no sabía ya si era el mismo desde que no estoy) todo lo que quería decirte se desvanecería. Sabía que me temblaría la voz de esa manera, que no sabría como empezar y que diría que todo va bien sabiendo que no es así. Por saber, sabía que me pondría a fumar desde el primer minuto, lo que no sabía era cuánto duraría la conversación. Cinco horas, quien me lo iba a decir. Dijiste que ahora me sentiría mucho mejor, yo me noto mucho más pequeño. Como un niño que la ha liado, pero más responsable, ya que reconozco mi error y pido perdón por ello. No quería ir más allá, créeme, es solo que... aún sabes como convencerme para que acabe cantándolo todo. Pero, ¿Qué más da ahora? Cómo me joden las despedidas, sobre todo si son contigo. Cómo ahoga el silencio tras despedirnos. Cómo me jode no ser capaz de poner las Pussycat Dolls de los cojones, no poder parar de fumar ni de beber, y lo que más me jode es que esta vez...

1 comentario:

Birke dijo...

Pinta bien este blog, y sin duda el título es de lo más acertado.

¿Te confieso una cosa?
Me alegró saber de ti, más de lo que me esperaba incluso... curioso...