24 nov. 2008

Juguemos a príncipes y princesas

A las cinco ella ya estaba en el Starbucks, y yo subía a plaza de España a pata y a toda hostia, con música cañera que guiaba mis pasos sofocados hacia el flow de su sonrisa. Desde que cogimos el metro hasta el retiro hasta que la dejé de nuevo en la boca de metro que la condujo hasta casa intenté disfrutar al máximo de sus palabras, de su risa y de sus historias aunque a veces el embobamiento que siempre me produce el jet lag (aunque solo fuesen 3 horas de viaje) a veces nublaba mi mente y no me dejaba pensar con claridad. Por ello el caos para encontrar la nueva tienda de Davidelfin en Chueca...

Muchas cosas en muy poco tiempo, la erosión y las goteras del Palacio de Cristal se convirtieron solo en el ingenio de su escultor, y prometimos volver para caminar descalzos por los surcos encharcados del centro del majestuoso edificio. Si hubiésemos llevado la merienda me la hubiese dado en las escaleras del lago de enfrente del palacio, nuetro palacio. Yo su príncipe y ella mi princesa. Ambos tan parecidos pero a la vez distintos. Me confieso adicto a su sonrisa picarona, y a su derroche de estilo y flow, a su forma de caminar a mi paso, fugaz, con unos botines preciosos y a gran velocidad sin perder la elegancia. Y próximamente me declararé adicto a nuestras conversaciones telefónicas de su estudio de Bernabeu a mi 406 en medio de Filiberto Villalobos. Lo que sé con certeza es que, una vez pase todo el revuelo de la gran liada monumental que mi viaje furtivo ocasionó en mi familia, querida Mai, me debe usted una noche... elástica!

Los Starbucks, los escaparates y el conocer un poco más de su historia, y ella de la mía, hicieron de la tarde del viernes un tiempo muy agradable, en muy buena compañía y una relación que empieza a tener unas bases físicas, que ya eran horas. Muchas gracias por esta tarde, princesa, y en cuenato podamos, repetimos.

2 comentarios:

Miss Sensation dijo...

Me he qdado flipada, asqerosamente embobada (y sin jet lag) al leerlo... jo! jo! jo! (y no es la risa de papanoel, sino quejidos) te echo de menos...! a ver si al final va a ser verdad eso de irme corriiiiiiendo a salamanca porq no puedo vivir sin ti! jajajaja

GRACIAS pequeño principe, sepa usted que si se ha convertido adicto a esta sonrisa, era unicamente porque usted estaba a mi lado... :)

Vuelva pronto, nos qdan mil cosas por pasar! mil promesas por cumplir!

Su majestad...

Hugo dijo...

es genial visitar madrid en compañia de un muy buen amigo, y mas aun, si escribe asi!