22 oct. 2008

Cuento Con Moraleja

"Había una vez un niño que tenía de todo. De todo, y no era feliz. Por más que se compraba o le regalaban artículos caros, juguetes o objetos exclusivos, nada le llenaba. Se sentía medio vacío. No habia nada en el mundo que le hiciese feliz.

Un día, caminando por un sendero alejado de la ciudad, se tropezó con una piedra. Estubo a punto de caerse, y, tras recuperar el equilibrio, quiso mirar al suelo para ver por qué demonios había tropezado. Y entonces la vio. Era una piedra, normal y corriente. No era ni grande ni pequeña; no era fea pero tampoco una maravilla. pero había algo en esa piedra que nunca había visto en cualquiera de las cosas valiosas que poseía. Quedó totalmente atontado, contemplando la piedra durante un buen rato, anonadado. Sintió como, poco a poco, la piedra le iba reconfortando, llenando; haciendo algo más feliz. Tomó la piedra, la guardó en un bolsillo de su cazadora negra y siguió caminando. No podía evitar sacar la piedra cada dos por tres para admirarla. ¿Cómo algo tan sencillo podía estar haciéndole sentir tan bien...?"

Extraje la moraleja antes de terminar la historia, que me inventaba poco a poco mientras se la susurraba al oído. Las palabras emanaban de mi boca con una soltura increíble. A lo mejor no soy tan malo inventando cuentos... Son las pequeñas cosas las que realmente nos hacen felices.

1 comentario:

Maldonati dijo...

Eso si que es cierto,
las pequeñas cosas o las cosas más insignificantes son las que realmente nos llenan.

Bonito cuento

=)