18 may. 2011

El de los días de lluvia y tormenta.

Que si los procedimientos para llegar a un común acuerdo, que si las tormentas de verano. Con todo lo que queda por venir y lo tantísimo vivido ya durante este curso, que se hace una enorme montaña por la que bajamos tú y yo haciendo slalom. Como cuando mis dedos y tu espalda. No parar de mover muebles nunca por causa y efecto de la incertidumbre, salir al balcón y tomar aire, tomar lluvia, exhalar humedad sin pedir una opinión. La mía me la guardaría, si acaso la tuviese.

Se intercalaban las nubes y los claros dejándonos días de ganas de. Yo a veces con solo apagar la luz del dormitorio podía notar cómo se me empalmaba el alma ante la expectación de un final tantas veces pensado. Algo dentro me hacía pensar en lo imprevisible de nuevo, pero decidí dejarme dejar, que el sueño me lleve y mi particular pacto me guíe hasta el fin de los días. El simple hecho de imaginar un futuro no-tan-lejano se hacía tan extraño que era como si en realidad no estuviese pensando en volver en verano a casa de mis padres. Algo importante iba a faltarme, algo que me daba el sentimiento de hogar más confortable que jamás haya tenido.

1 comentario:

Kristel dijo...

dejándonos días de ganas de...
y todo del revés