29 abr. 2009

¿Porqué?

Una vez más recurriendo a lo de siempre; ¿de qué sirven helados de chocolate como si fuesen chutes de felicidad cuando ya no quieres fingir ser feliz? O por lo menos me ayudan más unas caladas de cruda realidad encerrado en la habitación pensando, quisiera, dejando de pensar. ¿A dónde ir cuando necesito un trago de aliento merced de una canción de desamor? Ayer salí a buscarlo, un lugar apartado, tranquilo, solitario; donde poder pensar, tranquilizarme. Pero como era de esperar, ayer se escondió, ayer no apareció. Claro que me gustaría conocer más esta ciudad, pero hay veces que parece no dejarme, parece cerrarse a mi paso y procura encajar entre sí todas las partes por las que ya he pasado para que no vea nada nuevo. No por ahora. Qué putada, pienso; ¿Porqué?

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