30 ene. 2012

El del invierno.

Probablemente no haya nada peor en este mundo que saber el final; verlo venir desde lejos y no salir por patas. Aunque luego también está el asunto de tropezar dos veces con la misma piedra, incluso tres. Eso también es bastante jodido. Fuere como sea, a veces más vale malo conocido, pájaro en mano, o como en este caso concreto, solo. O, dicho de otra forma, mejor ser de los de vaso grande para tener claro cuándo está medio vacío y cuándo medio lleno. Porque existen noches que están hechas para subirse al altavoz de un garito y perder literalmente la cordura y otras diseñadas para encerrarse en casa como relleno de sandwich entre manta y sofá. Desgraciadamente, las segundas ganan por goleada en invierno, y algunas noches se escucha un eco de palabras terminadas en i tras los muros. Ninguna de ellas es frenesí. 

1 comentario:

La que viene siendo tu esposa y princesa dijo...

Me viene al pelo este post... xD odio que seamos jodidamente iguales en tantas cosas. Me encanta, como siempre... y como se que te gusta, te escribo, para que tengas un buen día :)