9 nov. 2011

El del descosido.

La pérdida total de coordenadas, el choque de dos partículas a una velocidad fugaz. El verano se largó por la misma puerta por la que había entrado, cansado de tantas boberías dichas en su honor, tantas promesas hechas para ser quebrantadas. De fondo sonaba una canción, nostálgica como la mayoría, más incluso que las que pretenden no serlo, y yo espiaba tus pasos alejándose desde el balcón, comprendiendo así un montón de cosas. Empezaba a llover, hacía un frío de los de camisa, jersey y cazadora, allí estaba yo en paños menores y a la intemperie, una vez más. Viéndote marchar. Dicen que lo primero que uno hace cuando tiene frío es echar mano de una manta. Yo tardé un buen rato en hacerlo, me rendí justo antes de empezar a congelarme. Había una voz dentro de mi cabeza, otro yo hablándome, explicándome, intentando espabilarme. Solo hicieron falta un cigarrillo, cuatro sms y esperar media hora. 

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