16 nov. 2011

El de muchísimo nosequé.

Con pelo mojado y botas, el sinrazonado mes de Noviembre transcurría tardío y se colaba por debajo de las cortinas. Si te despistabas, te despeinaba, o incluso empezaba a llover con connotaciones emotivas, comosi nos lloviésemos, tú a mi y yo a ti, como si estuvieses lloviéndome todo loque no nos habíamos dicho. Era una de esas épocas en que uno se deja llevar, para dejar que el tiempo le cure, en las que de repente dos o tres polvos de casualidad destronan al cronómetro de lo moralmente establecido. Justo entonces, en ese preciso momento, sin apenas darse cuenta y como en un cuento, érase que se era un tipo con suerte, también conocido como el de un vaso de agua y un plato de aceitunas. De esto que subes el volumen al máximo para que no te deje ni pensar, y la parte acústica de 'Defenceless' de Polock se te cuela por dentro de jersey. Te sorprende una mañana cualquiera de algo que en cualquier otra parte llamarían Otoño, reorganizando los muebles de toda la casa. Viene a decirte que necesitas un cambio, pero que sabe que tú ya tienes un plan. De palabras que quieren ser imágenes, y que se convierten en pintura un viernes a la hora de comer se alimentan las horas que separan la realidad y la ficción en esta historia de conexiones artísticas. Como por casualidad, lo que en cine llamaríamos un encuentro cuco, una de esas extrañas coincidencias del destino, las que aparecen justo cuando estabas a punto de dejar de creer, de perder tu fe en loquesea.

2 comentarios:

theMiky dijo...

me acaba de sorprender encontrarme esto ahora mismo :O y es de ayer ya! :D
me encantó!

Miguel Sánchez Ibáñez dijo...

Ays, el verbo llover, transitivo. Ays.
:)