24 feb. 2011

El de los peros de febrero.

Tarde o temprano, 1999 se desvanece, liquida su deuda con los anhelos y las oportunidades perdidas, te deja un calorcito en el cuerpo difícil de despegar. Terminaba Febrero cuando entendí que lo verdadero es un momento de lo falso, que no hay pecado que no tiente, que estábamos tan cerca pero. Decidí correr y esconderme, refugiarme, alejarme, nunca es una buena idea, pero siempre está entre las opciones. El delirio me sorprendió horneando muffins de la risa en mi pequeña cocina sin ventana. La noche me gritaba desde el otro lado de la calle que ya era hora de salir a jugar, yo quería dejarme dejar, pero. Siempre había peros en Febrero.

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