Sonreí. Era lo más oportuno, la sonrisa salió de mi como acto reflejo y no pude contenerla; fue algo instantáneo. Seguí bajando escalones de la boca de Metro y mis pensamientos se desvanecieron una vez más entre escaleras mecánicas. Estos 4 días cargados de ese surrealismo que choca contra el suelo y se hace trozos de realidad me han servido (como todo en esta vida) para encuentros, reencuentros y desencuentros. Aprovechable para aprender de errores, pero también de aciertos, atrevimientos y osadías varias. Siempre sacando partido a todo, empeñado en demostrar tantas cosas. Luces, humo, sombras, caras conocidas, ron y el olor que percibes cuando te sientes como en casa. Viví un nuevo intento fallido de insurrección de la vitrocerámica rosa fuxia y me encontré en situaciones tan embarazosas en las que no pude parar de repetir las mismas frases quedando de necio. Mi teléfono en un WC, sin retorno; lo único que hace después del chapuzón es vibrar sin parar, creo que está compinchado con la vitrocerámica. Bajo los fusibles y decido que la oscuridad es lo que pega en ese momento. Salgo al balcón y con Vetusta Morla sonando a todo trapo disfruto calada a calada del bohemio barrio de La Latina. No todo fueron caras de boniato, también hubo muchas risas.
16 mar 2009
MADrid
Sonreí. Era lo más oportuno, la sonrisa salió de mi como acto reflejo y no pude contenerla; fue algo instantáneo. Seguí bajando escalones de la boca de Metro y mis pensamientos se desvanecieron una vez más entre escaleras mecánicas. Estos 4 días cargados de ese surrealismo que choca contra el suelo y se hace trozos de realidad me han servido (como todo en esta vida) para encuentros, reencuentros y desencuentros. Aprovechable para aprender de errores, pero también de aciertos, atrevimientos y osadías varias. Siempre sacando partido a todo, empeñado en demostrar tantas cosas. Luces, humo, sombras, caras conocidas, ron y el olor que percibes cuando te sientes como en casa. Viví un nuevo intento fallido de insurrección de la vitrocerámica rosa fuxia y me encontré en situaciones tan embarazosas en las que no pude parar de repetir las mismas frases quedando de necio. Mi teléfono en un WC, sin retorno; lo único que hace después del chapuzón es vibrar sin parar, creo que está compinchado con la vitrocerámica. Bajo los fusibles y decido que la oscuridad es lo que pega en ese momento. Salgo al balcón y con Vetusta Morla sonando a todo trapo disfruto calada a calada del bohemio barrio de La Latina. No todo fueron caras de boniato, también hubo muchas risas.
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